El Levi’s Stadium fue testigo de una noche agridulce para el deporte colombiano. Christian González se convirtió oficialmente en el primer jugador con raíces colombianas en disputar un Super Bowl, dejando una huella imborrable en la defensa de los New England Patriots, a pesar de la derrota 29-13 frente a los Seattle Seahawks.

Desde el primer cuarto, González demostró por qué fue seleccionado para el Pro Bowl esta temporada. El esquinero de 23 años fue el encargado de anular las amenazas aéreas de Seattle, destacándose con intervenciones críticas que mantuvieron a su equipo en la pelea durante gran parte del encuentro.

González logró detener hasta dos touchdowns cantados de los Seahawks y ejecutó una tacleada salvadora contra el receptor estrella Cooper Kupp, impidiendo un avance que parecía definitivo.

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A pesar de la presión constante del mariscal Sam Darnold, Christian mostró su técnica de élite con pases defendidos en momentos de «tercera oportunidad», consolidándose como el pilar de la secundaria dirigida por Mike Vrabel.

Aunque la defensa de los «Pats» resistió, la ofensiva liderada por el joven Drake Maye no pudo descifrar la presión de Seattle. El pateador Jason Myers fue el verdugo de la noche al establecer un nuevo récord de cinco goles de campo en un Super Bowl, mientras que un touchdown de AJ Barner terminó por inclinar la balanza a favor de los de Washington.

Al finalizar el encuentro, González se mostró visiblemente emocionado pero optimista: «Fue un sueño hecho realidad. Estoy agradecido por la oportunidad de representar mis raíces en este escenario». Con estadísticas que ya lo posicionan entre los mejores esquineros de la liga (acumulando 145 tacleadas y 24 pases defendidos en su corta carrera), el colombiano asegura que esto es solo el comienzo de una nueva era para los Patriots.

Imagen de Getty