El presidente Gustavo Petro aseguró que Colombia enfrentará una pérdida de soberanía a partir del próximo 7 de agosto, cuestionó la legitimidad del gobierno entrante y llamó a la ciudadanía a organizar una «resistencia pacífica» para defender las reformas impulsadas durante su administración.

Durante su intervención con motivo del Día de la Independencia, el presidente Gustavo Petro hizo un llamado a la movilización ciudadana y afirmó que el país entrará en una nueva etapa política en la que, según él, se pondría en riesgo la soberanía nacional.

En un discurso pronunciado este 20 de julio, el mandatario comparó el contexto político actual con los hechos que antecedieron el Grito de Independencia de 1810 y sostuvo que Colombia estaría ante la necesidad de un «segundo grito de independencia», aunque insistió en que cualquier manifestación debe desarrollarse de manera pacífica y dentro de los mecanismos democráticos.

Petro afirmó que, a partir del próximo 7 de agosto, el país tendría un gobierno influenciado por intereses extranjeros y aseguró que el presidente electo respondería a directrices de Estados Unidos.

«Toca dar el segundo grito de independencia (…) y gritar libertad y resistencia», manifestó el jefe de Estado.

El mandatario también sostuvo que la supuesta participación de apoyos extranjeros en las recientes elecciones presidenciales afectaría la legitimidad del gobierno entrante.

«La mera introducción a las elecciones pasadas de apoyos extranjeros (…) ya es causal de nulidad y, sobre todo, de ilegitimidad del próximo gobierno», afirmó.

Durante su intervención, el presidente pidió a los sectores progresistas prepararse para defender políticas relacionadas con la educación pública, el sistema de salud, la reforma agraria y los derechos laborales, al considerar que estas podrían ser modificadas por la próxima administración.

Asimismo, denunció lo que calificó como una estrategia para debilitar al movimiento progresista mediante procesos judiciales contra algunos de sus dirigentes y eventuales acciones contra la personería jurídica del Pacto Histórico. En ese contexto, comparó esas situaciones con hechos ocurridos en regímenes autoritarios europeos del siglo XX.

En el plano económico, Petro cuestionó la posibilidad de nuevas reformas tributarias que, según dijo, aumentarían la carga para los trabajadores mientras favorecerían a los sectores de mayores ingresos. También manifestó preocupación por el futuro de las cerca de 600.000 hectáreas que permanecen en el Fondo Nacional de Tierras y que, aseguró, deberían ser entregadas a campesinos.

Uno de los anuncios que más llamó la atención fue el llamado a la movilización social en caso de que el próximo gobierno modifique algunas de las reformas aprobadas durante su mandato.

El presidente planteó la posibilidad de impulsar una huelga general indefinida, un paro agrario nacional y una huelga juvenil, dependiendo de las decisiones que adopte la nueva administración frente a las reformas laboral, agraria y educativa.

Al mismo tiempo, insistió en que cualquier forma de protesta debe mantenerse alejada de la violencia.

«No es hacer trincheras (…) es rodear los centros del poder ilegítimo de Colombia hasta que vuelva a existir legitimidad», expresó.

Petro también propuso la conformación de «guardias libertadoras», las cuales describió como organizaciones ciudadanas, desarmadas y articuladas en red, destinadas a promover la solidaridad y la protección de las comunidades frente a eventuales amenazas.

Según explicó, estas guardias no tendrían carácter armado y su propósito sería coordinar respuestas colectivas mediante manifestaciones pacíficas.

En otro apartado de su discurso, el mandatario dirigió un mensaje a la Fuerza Pública.

«Nunca apunten sus armas al pueblo. No es una orden del actual presidente de Colombia, es una orden de la Constitución», afirmó.

Al cierre de su intervención, Petro hizo un llamado a la unidad del movimiento progresista y señaló que continuará ejerciendo liderazgo dentro del Pacto Histórico siempre que esa colectividad no establezca alianzas con sectores políticos que él calificó como cercanos al fascismo.