Un juzgado especializado en restitución de tierras ordenó devolver los predios a familias campesinas que fueron desplazadas por la violencia en la década de los noventa. La decisión beneficia a víctimas del despojo ocurrido en la región de Tulapas, entre Necoclí, Turbo y San Pedro de Urabá.

Treinta años después de haber abandonado sus tierras por causa de la violencia, 12 familias campesinas de la región de Tulapas, en Urabá antioqueño, obtuvieron una sentencia judicial que ordena la restitución de 332 hectáreas de las que fueron despojadas en la década de 1990.

La decisión fue adoptada por el Juzgado Primero Civil del Circuito Especializado en Restitución de Tierras, que puso fin a un proceso administrativo y judicial que se prolongó durante una década y que es considerado uno de los casos más representativos de restitución de tierras en Colombia.

De acuerdo con la sentencia, las familias fueron víctimas de desplazamiento forzado durante el conflicto armado y ahora podrán recuperar formalmente sus predios, regresar a sus territorios y acceder a las medidas de reparación integral contempladas en la política de restitución de tierras.

La Fundación Forjando Futuros, que representó judicialmente a una de las familias beneficiarias, celebró la decisión.

«Estas familias fueron despojadas por el Fondo Ganadero de Córdoba, a través de grupos paramilitares de la familia Castaño. Hoy, después de 30 años, celebramos que puedan recuperar sus tierras», afirmó Gerardo Vega Medina, abogado y fundador de la organización.

Entre los beneficiarios se encuentra la familia Agámez Quintana, propietaria del predio Así es la Vida, ubicado en la vereda El Porvenir, en Tulapas.

Según relató Julia Agámez, en 1995 la presencia de grupos armados obligó a los habitantes de la zona a abandonar sus viviendas.

«Entraron los paramilitares y comenzaron a matar a los vecinos. Nos dieron 15 días para desocupar la zona y tuvimos que irnos», recordó.

Tras la sentencia, algunos integrantes de la familia ya comenzaron el proceso de retorno.

«Ya nos autorizaron entrar nuevamente a la finca. Estamos trabajando y sembrando de todo un poquito», contó Fernando Cotúa Agámez, hijo de una de las beneficiarias.

La región de Tulapas, ubicada entre los municipios de Necoclí, Turbo y San Pedro de Urabá, ha sido considerada uno de los escenarios más graves de despojo de tierras durante el conflicto armado, donde miles de hectáreas cambiaron de manos en medio de la violencia y posteriormente fueron destinadas a proyectos ganaderos y forestales.

Aunque la decisión representa un avance para las familias favorecidas, la Fundación Forjando Futuros aseguró que aún existen cientos de víctimas en esta región que continúan esperando decisiones judiciales que les permitan recuperar sus tierras y retornar en condiciones de seguridad.