La confesión se conoció a través de testimonios revelados por Caracol Radio, en los que el oficial en retiro rompió el silencio que mantuvo durante 27 años frente a la justicia ordinaria y la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Daza Camargo explicó que su actuación respondió a una instrucción directa de sus superiores para no interferir con el operativo ilegal.
“No saque retén, no haga, no se mueva. Básicamente fue lo que hice”, declaró Daza Camargo con la voz entrecortada, refiriéndose a la orden que recibió la noche de los hechos. El oficial explicó que, en ese momento, actuó bajo la premisa de la obediencia debida: “Estaba en una institución donde me daban una orden y uno cumplía la orden que le daba su comandante”.
El exmilitar calificó su silencio prolongado como una carga moral insostenible. “Esa es, digo yo, la cara de la vergüenza tan berraca que tengo yo. Tener que tapar uno tantas cosas durante tanto tiempo, una simple orden que me dieron y tenerla…”, manifestó en la grabación.
Durante su intervención, Daza Camargo ofreció excusas a los familiares de los muertos y desaparecidos. “Yo me disculpo con todos ustedes, con los señores de las víctimas, pero haber callado eso para mí no era, porque pues no fui formado así. Yo tuve otro tipo de educación en mi casa y para mí no era eso. O sea, yo no lo vi normal”, señaló.
Según la investigación, la omisión de la Fuerza Pública permitió que un grupo de aproximadamente 40 paramilitares recorriera sin oposición los barrios del nororiente de Barrancabermeja. Daza Camargo, quien para la época comandaba la base militar de Pozo Siete, confirmó que la instrucción de inmovilizar a sus tropas facilitó la incursión y posterior huida de los criminales.
Los testimonios ante la JEP también vincularon a otros altos mandos de la época, como el coronel Óscar Diego Sánchez Vélez, entonces comandante del Batallón Nueva Granada, y el mayor Oswaldo Prada Escobar, quienes habrían coordinado la logística para el ingreso de las Autodefensas. La masacre resultó en el homicidio de siete pobladores y la desaparición forzada de 25 personas, cuyos cuerpos fueron sustraídos en camiones.


