Medellín alcanzó los 300 homicidios en 2025, una cifra registrada por el Sistema de Información para la Seguridad y la Convivencia (Sisc) y que llegó 27 días antes que en 2024. Este incremento anticipado refleja un deterioro evidente en la seguridad ciudadana y cuestiona la efectividad de las estrategias implementadas en la ciudad.

El informe revela un aumento pronunciado en categorías clave:

  • Convivencia: de 71 casos en 2024 a 95 en 2025.

  • Estructuras criminales: de 77 a 93 casos.

  • Homicidios asociados a hurtos: de 27 a 33.

Aunque los asesinatos por violencia de género disminuyeron y los de violencia intrafamiliar se mantuvieron, la tendencia general es clara: la violencia está creciendo. Al menos 10 comunas y corregimientos ya superan los registros del año anterior, un indicador que enciende alarmas sobre el control territorial de las autoridades.

Un asesinato que refleja la tensión en los barrios

Entre los recientes hechos violentos que presionan las cifras destaca el homicidio de Mauricio Alberto Vélez Carmona, un taxista de 28 años, asesinado en el barrio María Cano Carambolas, en la parte alta de Manrique.

El crimen ocurrió en la carrera 22D con calle 94A, cuando Vélez caminaba por la zona y fue atacado por la espalda por un sicario. Eran las 10:11 de la noche del jueves cuando una patrulla llegó al sitio, tras las llamadas de vecinos que reportaron disparos y alertaron sobre un cuerpo tendido en la vía pública.

Según los habitantes del sector, no fue posible identificar al agresor. Con este asesinato, la comuna de Manrique suma 28 muertes violentas en lo que va del año, 16 más que en 2024, convirtiéndose en la segunda zona más violenta de Medellín, solo superada por La Candelaria, que registra 59 homicidios.

Gestión local bajo cuestionamientos

A pesar de las reiteradas afirmaciones de la administración municipal sobre mejoras en seguridad y aumento del control operativo, los datos muestran una realidad distinta: más homicidios, más comunidades afectadas y un crecimiento sostenido de la violencia asociada a conflictos cotidianos y estructuras criminales.

La situación en Manrique y otras comunas confirma que las estrategias actuales no están logrando contener la expansión de los hechos violentos. Mientras las cifras continúan en ascenso, crece también la preocupación ciudadana por la capacidad de respuesta institucional y la falta de acciones más contundentes.

Medellín cierra el año con un panorama inquietante que deja en entredicho la efectividad del modelo de seguridad local y genera urgencia por replantear las políticas para enfrentar el aumento de homicidios en Medellín

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