El plan fiscal de Abelardo de la Espriella para enfrentar el hueco fiscal y la deuda pública quedó en el centro de la discusión tras su victoria electoral y el inicio del periodo 2026-2030 junto a José Manuel Restrepo.

Una victoria que pone el déficit fiscal en primer plano

Con más del 99 % de las mesas escrutadas, Abelardo de la Espriella se impuso en la elección presidencial para el periodo 2026-2030 con una diferencia cercana a 250.000 votos frente a Iván Cepeda, en una contienda que movilizó a más de 25 millones de colombianos. El resultado abrió el foco sobre el manejo del déficit y el costo de la deuda, que ya presiona el financiamiento del país y, a futuro, a los hogares y empresas.

En su programa de Gobierno, De la Espriella plantea que la confianza inversionista, la competitividad y la calificación de riesgo dependen de un ajuste fiscal que no “asfixie” al sector productivo. La llegada de Restrepo a la vicepresidencia añade un componente técnico a la agenda económica, con énfasis en competitividad y apertura a la inversión privada, según el planteamiento de campaña.

Ajuste del Estado y ahorro estructural: el eje del plan fiscal de Abelardo de la Espriella

La primera apuesta del nuevo presidente, de acuerdo con su propuesta, es un “plan de choque y eficiencia radical del Estado” orientado a recortar gastos y frenar el crecimiento de la burocracia. La meta es un ahorro estructural de 3,1 % del PIB, con medidas que incluyen optimización del Estado, reasignación de subsidios, más control a la evasión y venta de activos improductivos.

Entre los rubros descritos, el programa menciona 31,8 billones de pesos por optimización del Estado (incluida la eliminación de nómina), además de acciones para mejorar el recaudo anti-evasión por parte de la Dian y ajustes a subsidios para enfocarlos en quienes los necesitan. En una entrevista, De la Espriella dijo que el plan también buscaría recuperar recursos asociados a evasión y contrabando, corrupción y exenciones tributarias, y reactivar “motores” de crecimiento como hidrocarburos, energía y minería; infraestructura y construcción; agro; turismo; e innovación y nuevas tecnologías.

En el frente fiscal, su programa plantea estabilizar el déficit en 4,8 % del PIB en los primeros 360 días y llevarlo a niveles inferiores a 3,5 % hacia 2030. También proyecta que la deuda quede por debajo del 55 % del PIB hacia 2030, con una estrategia anclada en crecimiento y en recortes de gasto considerados innecesarios.

Crecimiento, regla fiscal y señales al sector privado

El equipo económico proyecta una meta de crecimiento superior al 5 % anual de manera estructural. Restrepo dijo que su objetivo sería un rango de entre 6 % y 7 %, en línea con una agenda que busca estimular inversión privada, simplificar regulación y dar señales a sectores estratégicos como energía e infraestructura.

La propuesta también incluye cumplir “a cabalidad” la Regla Fiscal, hoy suspendida por tres años mediante una cláusula de escape, además de modificar y simplificar la estructura tributaria para incentivar la inversión y aliviar a los hogares. En paralelo, el plan habla de reducir la nómina paralela, fusionar agencias redundantes y transformar subsidios para eliminar su regresividad.

El debate se cruza con el diagnóstico fiscal que deja la administración saliente. El Gobierno de Gustavo Petro proyectó en el ‘Marco Fiscal de Mediano Plazo 2026’ que el déficit cerraría 2026 en 5,3 % y que se necesitaría un recorte de más de 30 billones de pesos para el año siguiente. El economista Luis Fernando Mejía, CEO de Lumen Economic Intelligence y exdirector de Fedesarrollo, sostuvo que el ajuste debería acercarse a 67 billones de pesos al año y advirtió por el peso de los intereses, que, según el Carf, equivalen a 36,9 % del recaudo tributario frente a un promedio histórico de 22 %.