La tensión entre la Casa de Nariño y la Hidroeléctrica de Urrá llegó a su punto de quiebre. Este martes, Juan Acevedo Rocha, quien fungía como presidente encargado de la compañía, presentó su carta de renuncia irrevocable. La decisión se produce horas después de que el presidente Gustavo Petro calificara la gestión del embalse como un «crimen contra el campesinado», responsabilizando a la empresa por los desbordamientos que mantienen bajo el agua a varias poblaciones de Córdoba.

La controversia radica en el manejo de las compuertas durante las lluvias atípicas de este inicio de 2026: el mandatario sostiene que Urrá priorizó la generación de energía y el llenado del embalse por encima de la seguridad de la gente, permitiendo que el agua se desbordara de forma súbita. Antes de dimitir, Acevedo Rocha fue enfático: «Si no fuera por Urrá, la tragedia hubiera sido de proporciones incalculables». Según el exdirectivo, las descargas fueron controladas y necesarias para evitar un colapso estructural de la represa debido a los niveles extraordinarios del río Sinú.

La situación de Urrá se agravó este lunes cuando la ANLA (Agencia Nacional de Licencias Ambientales) anunció la apertura de un proceso sancionatorio contra la hidroeléctrica. La agencia detectó que el embalse habría superado sistemáticamente su «Curva Guía Máxima» (el nivel de seguridad), dejando poco margen de maniobra para recibir las crecientes.

Ante la salida de Acevedo, la Junta Directiva ha designado de forma interina a Enrique Kerguelén Méndez, actual vicepresidente Técnico de la compañía, quien tendrá el reto de manejar la emergencia invernal y la presión política del Ejecutivo.