A menos de tres semanas de las elecciones legislativas del 8 de marzo, el Partido Verde Oxígeno enfrenta una fractura interna que compromete sus aspiraciones al Congreso. La exembajadora y defensora de derechos humanos, Sofía Gaviria, quien encabezaba la lista al Senado, ha decidido dar un paso al costado debido a profundas diferencias con las directivas de la colectividad, lideradas por Ingrid Betancourt. La renuncia se fundamenta en desencuentros sobre la financiación de las campañas, el manejo de la reposición de votos y, especialmente, denuncias sobre presuntos maltratos y presiones disciplinarias hacia los candidatos.

El conflicto escaló cuando Gaviria manifestó su inconformidad ante las constantes advertencias de investigación por parte del partido hacia quienes no se alinearan estrictamente con las directrices de Betancourt. Además, el distanciamiento se profundizó por intereses electorales divergentes: mientras el partido impulsa a Juan Carlos Pinzón y Enrique Peñalosa en la consulta presidencial, Sofía Gaviria mantiene su apoyo público a su hermano, Aníbal Gaviria. Para el equipo de la exembajadora, la estrategia de campaña ha sido errática, criticando que el lema sea exclusivamente «antiPetro» en lugar de enfocarse en propuestas programáticas.

Por su parte, Ingrid Betancourt respondió con dureza a través de sus redes sociales, calificando la salida de Gaviria como una consecuencia de su «temperamento» y supuestos incidentes de violencia verbal contra el equipo de trabajo. Betancourt recordó un episodio en el Capitolio donde Gaviria habría agredido a un policía y criticó su insistencia en una campaña basada en vallas con su rostro, calificándola de «inviable». La directora del partido aseguró que Gaviria intentó vender su renuncia como una «implosión» de la lista para encubrir lo que ella considera el incumplimiento de «caprichos» personales.

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La crisis ha tenido un impacto humano alarmante; fuentes cercanas revelaron que el nivel de presión y las amenazas de procesos éticos han provocado problemas médicos en algunos integrantes de la lista. Con la salida de Gaviria y su equipo, el Partido Verde Oxígeno queda en una posición vulnerable de cara a la contienda del 8 de marzo, dejando en evidencia que la unidad interna sucumbió ante el choque de liderazgos y la falta de consenso en la financiación.