Colombia, abril de 2026. En el marco del Día de la Tierra, el debate sobre cómo reducir la huella ambiental suele centrarse en la alimentación o el transporte. Sin embargo, un nuevo frente comienza a tomar fuerza: el impacto de la ropa en el medio ambiente.

Datos recientes evidencian que lo que ocurre —o deja de ocurrir— en el clóset también tiene efectos medibles. Solo en 2025, la reutilización de prendas evitó la emisión de 5.909 toneladas de CO₂ en Colombia, según cifras de GoTrendier.

Para dimensionarlo, este volumen de emisiones equivale aproximadamente a entre seis y siete viajes ida y regreso de un cohete Falcon 9 entre la Tierra y la órbita, lo que refleja el impacto que puede tener una decisión cotidiana como reutilizar ropa.

El efecto radica en lo que se evita: producir nuevas prendas. La fabricación de ropa implica un alto consumo de agua, energía y transporte. Un jean, por ejemplo, puede requerir hasta 7.500 litros de agua, mientras que reutilizar prendas puede reducir hasta en un 80% su huella de carbono.

Desde la industria, se insiste en que el cambio no depende únicamente de las empresas, sino también de los consumidores. “El reúso es el camino más corto para encontrar una solución a la moda”, señaló Ana Jiménez, Country Manager de GoTrendier, al destacar que pequeñas decisiones cotidianas pueden generar impactos acumulativos significativos.

En ese contexto, expertos plantean cinco acciones clave para avanzar hacia un consumo más consciente:

Evitar compras impulsivas es el primer paso. Antes de adquirir una prenda, se recomienda esperar al menos 48 horas y evaluar si realmente responde a una necesidad o a una tendencia pasajera.

Optar por ropa de segunda mano o “preloved” es otra alternativa con alto impacto positivo, ya que reduce significativamente las emisiones asociadas a la producción desde cero.

También es clave maximizar el uso de cada prenda. Repetir outfits y combinarlos de distintas formas contribuye a disminuir la huella ambiental sin afectar el estilo personal.

El cuidado de la ropa juega un papel fundamental. Lavar con menor frecuencia, usar ciclos suaves y evitar la secadora ayuda a prolongar la vida útil de las prendas.

Finalmente, permitir que la ropa siga en circulación —a través de la venta, donación o intercambio— evita que se convierta en residuo y extiende su ciclo de vida.

El cambio en los hábitos de consumo ya comienza a reflejarse. En Colombia, más de 15 millones de prendas han sido recirculadas en los últimos años, lo que evidencia una transformación progresiva hacia modelos más sostenibles.

En el Día de la Tierra, mientras el enfoque suele centrarse en grandes soluciones estructurales, la evidencia apunta a algo más inmediato: usar más lo que ya existe puede ser una de las formas más directas de reducir emisiones desde la vida cotidiana.