La reforma pensional impulsada por el Gobierno nacional y liderada por el ministro del Interior, Armando Benedetti, entró en una nueva fase tras su aprobación en el Congreso y ahora queda a la espera de la revisión de la Corte Constitucional.

La iniciativa, contenida en la Ley 2381 de 2024, plantea una transformación del sistema pensional colombiano con el objetivo de ampliar la cobertura y garantizar ingresos a adultos mayores que actualmente no cuentan con una pensión.

De acuerdo con el Gobierno, uno de los ejes principales de la reforma es el llamado pilar solidario, que contempla la entrega de una renta básica a personas en condición de pobreza o vulnerabilidad que no lograron pensionarse.

El modelo también incluye un componente semicontributivo, orientado a quienes cotizaron parcialmente durante su vida laboral, y un pilar contributivo que reorganiza el sistema actual para que los aportes se traduzcan en una única pensión.

Según lo planteado por el Ejecutivo, este esquema busca mejorar la equidad del sistema y reducir las brechas en el acceso a ingresos durante la vejez. Sin embargo, el alcance real de estas medidas y su sostenibilidad fiscal han sido objeto de debate entre distintos sectores económicos y académicos.

Otro de los puntos clave de la reforma es la articulación entre Colpensiones y los fondos privados, lo que redefine la forma en que se administran los aportes de los trabajadores.

Mientras el Gobierno sostiene que el nuevo modelo fortalece la protección social y amplía la cobertura, críticos han advertido posibles riesgos en materia de financiamiento a largo plazo, así como efectos sobre el mercado laboral y el ahorro pensional.

En este contexto, la decisión de la Corte Constitucional será determinante para definir la viabilidad jurídica de la reforma y su implementación en el país.

El debate se mantiene abierto, en medio de posturas encontradas sobre el impacto que tendría el nuevo sistema en millones de colombianos que dependen de una pensión o aspiran a acceder a ella.