Lo que alguna vez fue incertidumbre tras dejar atrás la guerra, hoy se ha convertido en una apuesta productiva que genera empleo, promueve la reconciliación y contribuye a la protección del medioambiente.

Esa es la historia de Albeiro Durán Quintero, un firmante del Acuerdo de Paz que encontró en la apicultura una oportunidad para reconstruir su vida y la de decenas de familias en Norte de Santander.

Tras su proceso de reincorporación, Durán tenía claro que quería dedicarse a actividades productivas en el campo. Sin embargo, el camino no fue sencillo. Las dudas y los desafíos propios de emprender desde cero eran constantes.

Aun así, decidió apostarle a un proyecto que hoy se ha convertido en un referente regional: Honey Peace, una marca de miel producida por familias campesinas y firmantes de paz en el municipio de Los Patios.

“Reconocimos que la apicultura podía convertirse en una herramienta para fortalecer el tejido social y generar nuevas oportunidades para las comunidades”, explica Durán.

Una miel que nació para construir paz

Honey Peace, cuyo nombre significa “Miel de Paz”, comenzó como una iniciativa pequeña impulsada por un grupo de familias que buscaban una alternativa económica sostenible.

El proyecto tomó fuerza luego de que las comunidades recibieran los predios La Alquitrana y El Palmar, ubicados en jurisdicción de Los Patios, donde actualmente desarrollan gran parte de sus actividades productivas.

La iniciativa no solo busca generar ingresos para sus integrantes, sino también contribuir a la conservación ambiental.

“Me considero un defensor del medioambiente. Las abejas son fundamentales para los ecosistemas y debemos protegerlas”, afirma el emprendedor.

Actualmente, Honey Peace reúne a 20 núcleos familiares organizados en la Cooperativa Multiactiva de Desarrollo Rural y Turístico para la Paz (Comderpaz), que trabajan de manera colectiva en la producción y comercialización de miel.

Un producto sostenible que apuesta por la innovación

Uno de los aspectos más llamativos del emprendimiento es su apuesta por los empaques ecológicos.

Durante una experiencia internacional, los productores conocieron alternativas sostenibles que los llevaron a replantear la presentación de su producto.

Fue así como decidieron reemplazar los envases tradicionales por recipientes elaborados en guadua, un material biodegradable y amigable con el medioambiente.

Tras varias pruebas, lograron desarrollar un empaque que protege la calidad de la miel, reduce el impacto ambiental y aporta un valor agregado a la marca.

“Queríamos que todo el proceso fuera coherente con nuestra filosofía de respeto por la naturaleza”, señala Durán.

La miel se comercializa actualmente en presentaciones de 250 gramos, 500 gramos y un kilogramo.

De Norte de Santander para Colombia y el mundo

Lo que comenzó como un proyecto comunitario hoy involucra a cerca de 250 apicultores de municipios cercanos a Los Patios.

Los productos ya llegan a mercados de ciudades como Cúcuta, Bogotá y Medellín, mientras sus impulsores trabajan para abrirse camino en Norteamérica y Europa.

La marca ha participado en importantes vitrinas comerciales y agroindustriales del país, donde ha logrado establecer contactos con nuevos productores y potenciales compradores.

Según Durán, el crecimiento del proyecto ha sido posible gracias al trabajo asociativo.

“Las abejas nos enseñan que todo funciona mejor cuando se trabaja en equipo. Cada una cumple una función dentro de la colmena y eso mismo ocurre en nuestro emprendimiento”, explica.

Una escuela de apicultura y nuevos proyectos rurales

Los integrantes de Honey Peace ya proyectan la creación de una escuela de apicultura para capacitar a nuevas generaciones y fortalecer la producción regional.

La iniciativa incluiría espacios de formación práctica y zonas destinadas al cultivo de flores que favorezcan la actividad de las abejas.

Además de la producción de miel, las familias vinculadas al proyecto desarrollan otras actividades agropecuarias como piscicultura, avicultura, ganadería ovina y cultivos de cacao, café y aguacate.

También participan en proyectos orientados a la transformación de productos lácteos, con la producción de yogures y quesos que buscan fortalecer la economía local.

Entre sus planes se encuentra la adquisición de un camión cisterna para apoyar la recolección y transporte de leche producida por decenas de familias de la región.

Reconciliación a través del trabajo

Más allá de los resultados económicos, Honey Peace se ha convertido en un símbolo de transformación social en Norte de Santander.

La iniciativa representa una apuesta por la reconciliación, el arraigo rural y la construcción de nuevas oportunidades para comunidades que durante años estuvieron marcadas por la violencia.

Hoy, donde antes predominaban las dinámicas del conflicto, cientos de familias trabajan alrededor de una actividad productiva que promueve el desarrollo sostenible y fortalece el tejido comunitario.

En los campos de Los Patios, el sonido de las abejas acompaña ahora una historia diferente: la de personas que cambiaron las armas por el trabajo colectivo y encontraron en la tierra una nueva oportunidad para construir futuro.