Durante dos años, Luz María Orozco Guerra convivió con un tumor en el lado izquierdo de su rostro mientras sus padres buscaban una solución que parecía cada vez más lejana.
La pequeña, hoy de 4 años, enfrentó junto a su familia una difícil situación marcada por las limitaciones económicas, la incertidumbre médica y el desplazamiento forzado que los obligó a abandonar su hogar en Magangué, Bolívar, para buscar refugio en Medellín.
Lo que comenzó como una preocupación por una anomalía en el rostro de la menor terminó convirtiéndose en una carrera contrarreloj para acceder a una cirugía especializada que pudiera mejorar su calidad de vida.
Una lucha marcada por la incertidumbre
Manuel Orozco y Julieta Guerra, padres de Luz María, recuerdan que tras varios exámenes médicos recibieron un diagnóstico que cambió por completo la rutina familiar: la niña tenía un tumor que requería una intervención quirúrgica compleja.
Sin embargo, conseguir el procedimiento no fue sencillo.
Mientras buscaban alternativas para atender a su hija, la familia también enfrentaba las consecuencias del desplazamiento y las dificultades económicas que limitaban el acceso a tratamientos especializados.
Actualmente residen en el sector El Playón de los Comuneros, en Medellín, donde intentan reconstruir su proyecto de vida. Manuel trabaja como vigilante y Julieta se dedica al cuidado de su hija y del hogar.
La ayuda que cambió la historia
La situación de Luz María llegó a conocimiento de integrantes de los Profesionales Oficiales de la Reserva del Batallón de Apoyo de Acción Integral y Desarrollo No. 7 y del Batallón de Infantería No. 10 del Ejército Nacional.
Tras conocer el caso, se inició una articulación con la Fundación SOS y el Hospital San Vicente Fundación para buscar una alternativa que permitiera realizar el procedimiento médico sin costo para la familia.
La gestión permitió que la menor fuera intervenida bajo una modalidad de apoyo social que hizo posible acceder a una cirugía cuyo costo habría sido cercano a los 20 millones de pesos.
Una nueva oportunidad de vida
El pasado 14 de mayo, Luz María ingresó al Hospital San Vicente Fundación, en Rionegro, donde fue sometida a una intervención reconstructiva que permitió corregir la alteración facial que la había acompañado durante gran parte de su infancia.
El procedimiento se desarrolló bajo estrictos protocolos médicos y contó con seguimiento especializado antes, durante y después de la cirugía.
De acuerdo con los profesionales que acompañan el caso, la menor continuará bajo observación médica para garantizar una adecuada recuperación.
Más allá de una cirugía
Para la familia, el procedimiento representa mucho más que una intervención médica.
Significa la posibilidad de que Luz María continúe creciendo con mejores condiciones de salud y bienestar, además de recuperar la tranquilidad que durante años pareció inalcanzable.
La historia también refleja la realidad de muchas familias desplazadas que enfrentan barreras para acceder a servicios especializados de salud y que dependen de redes de apoyo institucional y comunitario para superar situaciones complejas.
Hoy, mientras avanza su recuperación, Luz María vuelve a sonreír y su familia mira el futuro con esperanza, convencida de que la ayuda llegó en el momento en que más la necesitaban.


