En Colombia, 7,7 millones de hogares pagan arriendo mes a mes, pero solo el 3,1 % de los adultos logra acceder a un crédito hipotecario tradicional. Esta desconexión deja a miles de familias con capacidad de pago atrapadas en el arriendo.
El acceso a vivienda propia continúa enfrentando una brecha importante en Colombia. Mientras millones de hogares destinan parte de sus ingresos al pago mensual de un arriendo, una proporción reducida de adultos logra acceder a financiación hipotecaria a través del sistema tradicional.
De acuerdo con cifras de BBVA Research, citadas en el lanzamiento de un nuevo fondo inmobiliario, 7,7 millones de hogares colombianos pagan arriendo cada mes. A su vez, datos de la Superintendencia Financiera de Colombia y Banca de las Oportunidades señalan que apenas el 3,1 % de los adultos del país accede a un crédito hipotecario.
La situación plantea un desafío para un mercado en el que una parte de los hogares tiene ingresos suficientes para asumir un canon de arrendamiento, pero encuentra dificultades para cumplir las condiciones exigidas por las entidades financieras para adquirir vivienda.
Colombia tiene una alta proporción de hogares arrendatarios
El peso del arriendo dentro del mercado habitacional colombiano también se refleja en las cifras del DANE. En 2025, el 40,8 % de los hogares del país vivía en arriendo, según la Encuesta Nacional de Calidad de Vida.
Colombia presenta, además, una de las mayores proporciones de hogares arrendatarios de América Latina, de acuerdo con BBVA Research.
A esta realidad se suma el comportamiento del mercado laboral. Durante el trimestre móvil abril-junio de 2026, la informalidad laboral llegó al 54,5 %, según el DANE, una condición que puede representar una barrera para quienes buscan acceder a productos de financiación bajo los mecanismos tradicionales.
Interés por comprar vivienda contrasta con el acceso al crédito
La dificultad para obtener financiación no necesariamente significa que haya desaparecido el interés por adquirir vivienda.
Según un estudio de Camacol Bogotá y Cundinamarca, el 84 % de los jóvenes consultados en Bogotá y Cundinamarca manifestó interés en comprar vivienda nueva durante 2025.
El contraste entre intención de compra y acceso al crédito abre espacio para modelos alternativos que buscan conectar el mercado de arrendamiento con el de propiedad.
Skandia entra al mercado con un fondo inmobiliario
En este contexto, Skandia Fiduciaria creó Skandia Urbano, un fondo de inversión colectiva inmobiliario que contempla reunir inicialmente cerca de 400 apartamentos en Bogotá y municipios cercanos.
Según la información suministrada por la compañía, los inmuebles que integrarán el portafolio ya cuentan con arrendatarios y acuerdos de compraventa.
El modelo está basado en el esquema conocido como Rent to Own, mediante el cual una familia arrienda una vivienda y establece desde el comienzo una opción para adquirirla posteriormente.
La operación inmobiliaria estará a cargo de Duppla, que selecciona los apartamentos y los hogares que los ocuparán. Para este proceso se tiene en cuenta, entre otros factores, el historial de pago del arriendo.
¿Cómo funciona para los inversionistas?
El fondo permite realizar inversiones desde $1 millón y tiene un plazo inicial de siete años.
El capital aportado por los inversionistas se destina a la adquisición de los apartamentos que conforman el portafolio. Los ingresos del fondo están relacionados con los arriendos pagados por los hogares y la eventual valorización de los inmuebles.
Al finalizar el plazo, los apartamentos serán vendidos bajo las condiciones establecidas por el fondo y los inversionistas recibirán el resultado correspondiente a su participación.
A diferencia de la compra directa de un inmueble para arrendar, el modelo concentra la administración de los activos y la operación inmobiliaria en un gestor especializado.
Un mercado de vivienda que todavía enfrenta dificultades
La iniciativa aparece en un momento de menor dinamismo en las ventas de vivienda nueva. Según cifras de Camacol citadas por Skandia, las ventas se encuentran 33,6 % por debajo de los niveles de 2022.
El escenario combina varios factores: una elevada proporción de hogares que vive en arriendo, dificultades para acceder a financiación hipotecaria, alta informalidad laboral y un interés que permanece entre quienes buscan adquirir vivienda.
Para los inversionistas, los fondos inmobiliarios representan una alternativa para participar en este mercado sin tener que comprar directamente un apartamento. Sin embargo, se trata de una inversión sujeta a riesgos y cuya rentabilidad no está garantizada.
Las cifras clave
- 7,7 millones: hogares colombianos que pagan arriendo, según BBVA Research.
- 3,1 %: adultos con acceso a crédito hipotecario, según Superfinanciera y Banca de las Oportunidades.
- 40,8 %: hogares que vivían en arriendo en 2025, según el DANE.
- 54,5 %: tasa de informalidad laboral en abril-junio de 2026.
- 84 %: jóvenes de Bogotá y Cundinamarca que manifestaron interés en comprar vivienda nueva en 2025.
- 400: apartamentos que contempla inicialmente el fondo Skandia Urbano.
- $1 millón: inversión mínima anunciada por el fondo.
- 7 años: plazo inicial del fondo.
Skandia Fiduciaria advierte que el capital no está garantizado y que los resultados obtenidos en el pasado no son indicativos de rentabilidades futuras.

