La crisis de las basuras en Bello llegó a un nuevo capítulo y la decisión de la alcaldesa Lorena González Ospina abre más preguntas que respuestas.
Mientras la administración asegura que busca una solución definitiva a las fallas en la recolección de residuos, el anuncio de retirarse de Bello Aseo y avanzar hacia un nuevo esquema de prestación del servicio plantea un interrogante inevitable: ¿se trata únicamente de solucionar el problema de las basuras o la Alcaldía de Bello está preparando el camino para tener un mayor control sobre el negocio del aseo en el municipio?
La pregunta queda sobre la mesa luego de que la administración anunciara que venderá su participación del 25 % en Bello Aseo y, paralelamente, fortalecerá a Bello Smart City, empresa pública a la que recientemente se le amplió su objeto social para incluir el servicio de aseo.
La Alcaldía de Bello, en procura de solucionar la problemática de las basuras, se retirará de la sociedad Bello Aseo.@AlcaldiadeBello @Lore_GonzalezOs @Camtamayo_ @BelloAseo #CnNews #CristobalNaranjo pic.twitter.com/hQofCcDbqZ
— Cristóbal Naranjo (@cristobanaranjo) August 21, 2026
La Alcaldía quiere cambiar el modelo del aseo
La administración de Lorena González sostiene que su participación del 25 % en Bello Aseo no le permite tomar decisiones de fondo y que las constantes fallas en la recolección obligaron a adoptar una medida estructural.
Según la Alcaldía, después de varios llamados de atención y procesos sancionatorios, el servicio volvió a presentar dificultades en diferentes sectores desde julio. La solución planteada consiste en retirar la participación municipal de Bello Aseo y buscar un nuevo aliado para operar el servicio junto con Bello Smart City.
Pero aquí aparece uno de los puntos que merece mayor explicación pública: la Alcaldía asegura que el futuro aliado privado no podrá tener más del 49 % de participación, mientras que el control quedaría en manos de la institucionalidad bellanita.
¿Quién será ese nuevo operador? ¿Cómo será seleccionado? ¿Cuánto costará el nuevo modelo? ¿Qué condiciones tendrá el contrato? ¿Qué experiencia deberá acreditar el eventual socio privado? ¿Y cuáles serán los mecanismos para garantizar que el cambio no termine convirtiéndose en un negocio más costoso para los ciudadanos? Son preguntas que la administración deberá responder con absoluta transparencia.
¿Y qué pasará con los escombros y residuos de construcción?
Otro punto que genera inquietud en medio de la discusión es qué residuos están realmente incluidos dentro de las obligaciones del operador del servicio de aseo. La ciudadanía observa calles con acumulación de basura, muebles abandonados, escombros y residuos de construcción. Sin embargo, no todos estos materiales necesariamente hacen parte de la misma categoría de residuos ni tienen idénticas obligaciones de recolección.
Por eso, más allá de responsabilizar de manera general al operador, la administración debería explicar con claridad qué debe recoger Interaseo, qué corresponde a otros servicios especializados y qué responsabilidad tienen los ciudadanos que arrojan muebles, escombros o residuos especiales en el espacio público.
Si el nuevo modelo pretende resolver la crisis, esa delimitación tendrá que quedar perfectamente establecida. De lo contrario, existe el riesgo de que el municipio cambie de operador sin solucionar el problema de fondo.
La Administración busca una solución de fondo a través de Bello Smart City, que ya está facultada para incluir el servicio de aseo.
Se buscará un aliado para prestar el servicio, manteniendo hasta un 49 % de participación pública.
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— Alcaldía de Bello (@AlcaldiadeBello) August 21, 2026
Una empresa pública que ahora tendrá un papel central
La decisión adquiere especial relevancia porque Bello Smart City, empresa de servicios públicos del municipio, recibió mediante el Acuerdo 010 del 31 de julio de 2026 la posibilidad de incorporar el servicio de aseo dentro de su objeto social.
La Alcaldía sostiene que esta estructura permitirá tomar decisiones con mayor capacidad institucional. Pero precisamente por eso resulta necesario conocer los detalles.
¿Cuánto dinero necesitará Bello Smart City para entrar al negocio? ¿De dónde saldrán los recursos? ¿Qué infraestructura tendrá? ¿Qué experiencia técnica posee? ¿Cuánto costará contratar al nuevo aliado? Y, sobre todo, ¿qué mecanismos de vigilancia tendrán los ciudadanos y el Concejo Municipal para verificar que el nuevo modelo funcione?
La administración no puede limitarse a decir que tendrá mayor capacidad de decisión. Debe demostrar que esa mayor capacidad se traducirá en un mejor servicio y no simplemente en mayor control político y administrativo sobre un negocio de millones de pesos.
Las basuras ya eran un problema antes del anuncio
La Alcaldía afirma que desde diciembre de 2025 venía reclamando por las deficiencias del servicio y que posteriormente puso la situación en conocimiento de la Superintendencia de Servicios Públicos. Es decir, la crisis no apareció de un día para otro.
Durante meses los habitantes de Bello han tenido que soportar problemas relacionados con la acumulación de residuos, mientras la administración y el operador intercambian responsabilidades.
Por eso también cabe preguntarse: si la Alcaldía conocía la situación desde finales del año pasado, ¿por qué se llegó a un escenario que ahora obliga a desmontar el modelo y buscar un nuevo operador?
La respuesta a esa pregunta es fundamental para determinar si hubo una falla de gestión, una incapacidad del operador o problemas estructurales en el esquema actual.
Aseo, contratación y control: las preguntas que quedan abiertas
El cambio anunciado por la Alcaldía puede ser una oportunidad para solucionar definitivamente el problema de las basuras en Bello.
Pero también representa una decisión de alto impacto económico y administrativo que merece control ciudadano, vigilancia de los organismos de control y absoluta transparencia en cada etapa del proceso.
Si el municipio va a modificar su participación en Bello Aseo, fortalecer a Bello Smart City y buscar un nuevo socio privado para operar el servicio, los ciudadanos tienen derecho a conocer todos los detalles.
¿Quién será el nuevo operador? ¿Cómo será escogido? ¿Cuánto dinero moverá el nuevo modelo? ¿Qué porcentaje terminará manejando el privado? ¿Qué garantías tendrá el municipio? ¿Qué residuos deberá recoger el operador? ¿Y quién responderá por los muebles, escombros y residuos especiales que hoy terminan abandonados en las calles? La discusión apenas comienza.
Y mientras la Alcaldía presenta su decisión como una medida para recuperar el control del servicio, queda una pregunta que la administración tendrá que responder con hechos y no únicamente con anuncios: ¿El objetivo es acabar con el problema de las basuras o construir un nuevo modelo de negocio alrededor del aseo en Bello?
La respuesta deberá estar respaldada por documentos, contratos, estudios financieros y procesos de selección transparentes. Porque, al final, el verdadero dueño de la discusión es el ciudadano que paga el servicio y tiene derecho a recibir una ciudad limpia.
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Ante las preguntas formuladas por Nación Paisa, el comunicador de la Alcaldía de Bello, Camilo Tamayo, se limitó a remitir al comunicado oficial publicado por la Administración Municipal y señaló que “sobre el asunto estaremos informando los avances”. Asimismo, pidió que sus respuestas no fueran sacadas de contexto. La alcaldesa Lorena González Ospina no atendió directamente la solicitud de Nación Paisa ni respondió las preguntas planteadas sobre el nuevo modelo del servicio de aseo, por lo que estos interrogantes permanecen abiertos a la espera de una explicación más detallada por parte de la Administración Municipal.

