Las cifras de empleo del DANE quedaron en el centro de una controversia técnica tras la difusión de un estudio de la Universidad de Antioquia (UdeA). El informe estima 170.000 empleos formales menos de los que reflejarían los boletines oficiales y plantea que el ingreso real ligado al trabajo formal habría retrocedido, una lectura que el DANE rechaza al defender la verificabilidad de su medición.
Un debate que excede lo académico y llega a la política económica
La discusión no se limita a un desacuerdo entre equipos de investigación. Las series oficiales del mercado laboral son un insumo clave para leer el pulso de la economía y orientar decisiones públicas y privadas, desde el diseño de programas de empleo hasta la evaluación del consumo de los hogares.
Además, esos datos alimentan los análisis con los que el Banco de la República evalúa el estado de la actividad y del mercado laboral cuando toma decisiones de política monetaria, como las relacionadas con tasas de interés. Por eso, una diferencia sostenida entre mediciones puede mover diagnósticos y prioridades.
La Universidad de Antioquia cuestiona el conteo del empleo formal y el ingreso
El grupo de macroeconomía aplicada de la UdeA sostiene que la medición oficial estaría contabilizando más puestos formales de los que existirían. En su documento, los autores atribuyen la brecha a lo que consideran un “grave error” metodológico y afirman que esa falla terminaría inflando el registro de ocupados, al punto de generar “empleos fantasma” en reportes recientes.
El análisis también discute la interpretación positiva sobre la evolución del ingreso asociada al trabajo formal que venía destacando el Gobierno. Según los investigadores, los salarios reales y los ingresos percibidos habrían caído en un contexto de desaceleración y menor dinamismo en sectores como industria y construcción.
El DANE defiende su medición y apunta a diferencias entre fuentes como PILA
Tras la circulación del estudio, el DANE respondió con una defensa pública de sus cifras. Sostuvo que son “transparentes, públicas y completamente verificables” por firmas e instituciones nacionales e internacionales, y señaló que su medición sigue los estándares de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
La entidad explicó que la distancia frente al cálculo de la UdeA puede originarse en variaciones entre fuentes, cruces y muestras. En ese marco, mencionó la Planilla Integrada de Liquidación de Aportes (PILA) como uno de los insumos que puede incidir cuando se contrastan registros administrativos con encuestas y mediciones estadísticas.
Aunque el pronunciamiento buscó cerrar el punto metodológico, el intercambio dejó instalada una pregunta de fondo: qué supuestos y empalmes explican que dos aproximaciones al empleo formal y al ingreso real entreguen señales distintas. Por ahora, el debate se concentra en conciliar bases y criterios para interpretar el desempeño reciente del empleo y el poder de compra de los hogares.














