La propuesta del presidente electo Abelardo De la Espriella de crear un Bloque de Defensa para la Seguridad Urbana abrió el debate sobre la estrategia que deberá adoptar el país para enfrentar el crimen organizado en las principales ciudades.
Para Ervyn Norza Céspedes, profesor de criminología y director del Centro de Estrategia de Investigación en Ciencias del Crimen (C3) de la Universidad del Rosario, el éxito de esta iniciativa dependerá menos de la creación de una nueva estructura y más de la estrategia basada en evidencia científica que la respalde.
«La pregunta no es si Colombia necesita un nuevo bloque de seguridad; la pregunta es si está dispuesta a cambiar la forma en que enfrenta el crimen organizado», afirmó el investigador.
Cinco ciudades concentran casi una cuarta parte de los homicidios
Según cifras del Ministerio de Defensa citadas por el académico, Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga registraron cerca de 3.200 homicidios durante 2025, lo que representa aproximadamente el 23 % de todos los asesinatos ocurridos en Colombia.
Para Norza, este comportamiento confirma uno de los principios de la criminología moderna: la violencia se concentra en pocos territorios y en un número reducido de organizaciones criminales.
«Fortalecer únicamente la capacidad operativa no garantiza una reducción sostenida de la violencia. El verdadero desafío consiste en focalizar la acción del Estado sobre los grupos criminales que concentran la mayor parte de los homicidios, la violencia armada y la extorsión», explicó.
La disuasión focalizada, una estrategia respaldada por evidencia
El experto propone que el nuevo Bloque de Seguridad adopte un modelo de disuasión focalizada, una estrategia aplicada en países como Estados Unidos, Brasil y México, que concentra la acción del Estado sobre las estructuras criminales más violentas.
De acuerdo con investigaciones internacionales, este enfoque ha logrado reducir los índices de criminalidad entre un 16 % y un 23 % en ciudades donde la violencia está concentrada en organizaciones delictivas.
El modelo integra inteligencia, investigación criminal, acción judicial, prevención y programas sociales para intervenir simultáneamente sobre los principales generadores de violencia.
El 7 de agosto firmaré el decreto creando el Bloque de Defensa para la Seguridad Urbana.
Para dictar medidas efectivas y acordes con las necesidades de las ciudades más afectadas, estoy convocando a los alcaldes de Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga para, a… https://t.co/T8iRbHHRu4
— Abelardo De La Espriella (@ABDELAESPRIELLA) July 5, 2026
Las cinco claves para que funcione el nuevo Bloque de Seguridad
El profesor Ervyn Norza sostiene que la nueva estrategia debería incorporar cinco componentes esenciales:
1. Coordinación estratégica de alto nivel
Crear una instancia permanente donde Gobierno, Fuerza Pública, Fiscalía y demás autoridades definan prioridades, coordinen acciones y evalúen resultados de manera conjunta.
2. Inteligencia y análisis criminológico
Fortalecer el uso de inteligencia, investigación criminal y análisis de datos para identificar las organizaciones que concentran los mayores niveles de violencia.
3. Equipos interinstitucionales especializados
Conformar grupos integrados por Policía, Fiscalía, organismos de inteligencia y otras entidades para investigar de manera focalizada a las organizaciones criminales, sus cabecillas y sus fuentes de financiación.
El investigador recordó experiencias previas como el Centro de Fusión contra el Crimen Organizado (CEFCO), las Fuerzas Articuladas contra el Crimen Organizado (FACON) y la Burbuja Investigativa Contra el Crimen Organizado (BIC2O), que demostraron las ventajas de coordinar capacidades institucionales.
4. Oferta social para prevenir la reincidencia
Complementar la intervención policial con programas de educación, empleo, atención psicosocial y oportunidades para quienes decidan abandonar las actividades criminales.
También plantea fortalecer proyectos de prevención urbana, tomando como referencia iniciativas como Parceros en Medellín y Parceros por Bogotá.
5. Comunicación estratégica
Desarrollar una estrategia de comunicación que informe de manera clara las acciones del Estado, fortalezca la confianza ciudadana y promueva mecanismos de rendición de cuentas y respeto por el debido proceso.
Más allá del aumento de la fuerza pública
Para el especialista, el verdadero reto de la política de seguridad no consiste únicamente en incrementar el número de uniformados, sino en administrar la seguridad con herramientas científicas y criterios criminológicos.
Entre las innovaciones que propone incorporar se encuentran la justicia procedimental, la criminología táctica y analítica, los interruptores de violencia, la neurocriminología disuasoria, las fuerzas de tarea especializadas y el policiamiento basado en evidencia.
«No se trata de perseguir a todos los delincuentes por igual. Se trata de concentrar los esfuerzos donde realmente se produce la violencia, afectar las estructuras criminales que la generan y recuperar los territorios donde ejercen control», concluyó Norza.
El académico señaló que el anuncio del nuevo Bloque de Defensa para la Seguridad Urbana representa una oportunidad para replantear la política pública de seguridad, siempre que las decisiones estén sustentadas en evidencia y no únicamente en el fortalecimiento de la capacidad operativa del Estado.


