El fenómeno de El Niño que comenzó a configurarse en el Pacífico Tropical avanza a una velocidad mayor que la observada en otros eventos. Expertos advierten que podría alcanzar su mayor intensidad entre diciembre de 2026 y enero de 2027.
El fenómeno de El Niño continúa fortaleciéndose en el Pacífico Tropical y su rápida evolución mantiene en alerta a organismos científicos y autoridades de distintos países ante los posibles efectos que podría generar durante los próximos meses.
La profesora e investigadora Paola Andrea Arias Gómez, de la Escuela Ambiental de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Antioquia, explicó que la evolución del actual ciclo climático ha sido más rápida de lo habitual.
“Ha sido un evento que se ha desarrollado más rápido de lo que típicamente estos fenómenos evolucionan, este año el Pacífico se calentó de forma más acelerada que en otras ocasiones”, señaló la investigadora.
Las primeras señales del fenómeno comenzaron a identificarse durante el primer semestre de 2026 y, hacia finales de julio, distintos organismos científicos confirmaron la presencia de condiciones compatibles con El Niño.
Entre las entidades que realizan seguimiento al fenómeno se encuentran el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) de Colombia, la Oficina de Meteorología de Australia y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA).
Un fenómeno que podría prolongarse hasta 2027
De acuerdo con el boletín de seguimiento del IDEAM citado por la Universidad de Antioquia, las temperaturas superficiales y subsuperficiales del Pacífico Tropical se encontraban por encima de los valores habituales.
El organismo había estimado una probabilidad del 97 % de que las condiciones asociadas al fenómeno se mantuvieran hasta el primer trimestre de 2027, mientras que los análisis citados por la investigadora señalaban una alta probabilidad de que el evento alcanzara la categoría de El Niño muy fuerte.
La evolución del fenómeno también ha sido observada por organismos internacionales. La Oficina de Meteorología de Australia reportó una anomalía de temperatura de +2,20 °C en el indicador Niño 3.4, un registro asociado con el calentamiento del Pacífico utilizado para hacer seguimiento al fenómeno.
Los expertos advierten que la intensidad y duración definitiva del evento dependerán de la evolución de las condiciones oceánicas y atmosféricas durante los próximos meses.
Colombia, entre los países que podrían sentir los efectos
El impacto de El Niño no será igual en todos los países. En Colombia, los pronósticos apuntan a una reducción de las precipitaciones que podría extenderse incluso durante periodos que normalmente presentan mayores niveles de lluvia.
Las regiones Caribe, Andina y Pacífica aparecen entre las zonas del país con mayor vulnerabilidad frente a posibles problemas de abastecimiento de agua.
La disminución de las lluvias, combinada con temperaturas elevadas, podría generar consecuencias sobre cultivos, ganadería, embalses, ecosistemas y disponibilidad de agua.
Otros países de América Latina también podrían experimentar modificaciones en sus patrones habituales de precipitación. Entre ellos se encuentran Venezuela, Ecuador, Perú, Brasil y México, aunque los efectos pueden variar considerablemente de acuerdo con la ubicación geográfica.
A escala global, el fenómeno también puede generar cambios en las condiciones climáticas de regiones alejadas del Pacífico Tropical, debido a las denominadas teleconexiones climáticas.
El Niño no afecta igual a todo el planeta
El Niño se produce cuando las temperaturas de la superficie del océano Pacífico Tropical aumentan por encima de los valores normales y generan cambios en la circulación atmosférica.
Estos cambios pueden modificar los patrones de lluvia y temperatura en diferentes partes del mundo.
Mientras algunas regiones pueden enfrentar sequías y temperaturas más altas, otras pueden experimentar un incremento de las precipitaciones.
En Colombia, por ejemplo, el desplazamiento de determinados patrones atmosféricos puede favorecer condiciones más secas en buena parte del territorio, mientras que zonas de Perú y Ecuador pueden registrar comportamientos diferentes.
Argentina y algunas regiones de Estados Unidos también pueden experimentar cambios en sus patrones de precipitación durante los episodios de El Niño.
El fenómeno también está relacionado con el calentamiento global
Para Paola Arias, el actual episodio debe analizarse además en el contexto del aumento sostenido de las temperaturas globales.
La investigadora, quien también hace parte del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de Naciones Unidas, explicó que el calentamiento registrado durante los años de El Niño se suma a una tendencia global de aumento de las temperaturas.
El fenómeno de El Niño de 2023-2024, por ejemplo, contribuyó a elevar las temperaturas globales, en un contexto en el que el planeta ya experimentaba un calentamiento asociado con el cambio climático.
Por esta razón, la científica considera necesario diferenciar entre los efectos propios del fenómeno natural y aquellos relacionados con el calentamiento global.
Expertos piden prevención y evitar el alarmismo
Aunque los pronósticos apuntan a un episodio potencialmente fuerte, la investigadora llamó a evitar expresiones como “súper El Niño” o “El Niño Godzilla”, utilizadas con frecuencia en redes sociales y algunos medios de comunicación.
Las categorías utilizadas por los organismos científicos son El Niño débil, moderado, fuerte y muy fuerte. La clasificación definitiva dependerá de la evolución de las condiciones del Pacífico y de los análisis de las entidades especializadas.
“Debemos evitar el alarmismo y recurrir a las fuentes oficiales, dándole legitimidad a las instituciones que producen conocimiento”, señaló Arias.
La recomendación cobra especial importancia ante la circulación de información falsa o exagerada en redes sociales. La población debe consultar los reportes de organismos oficiales y seguir las recomendaciones de las autoridades locales frente a eventuales periodos de sequía, altas temperaturas, incendios forestales o dificultades en el abastecimiento de agua.
Un fenómeno de alcance planetario
El ciclo El Niño-Oscilación del Sur (ENSO) ocurre en el Pacífico Tropical, una extensa zona oceánica que se extiende desde las costas de Australia y Papúa Nueva Guinea hasta Colombia, Ecuador y Perú.
El fenómeno forma parte de una variabilidad climática natural que se presenta de manera irregular, generalmente en intervalos de entre dos y siete años.
Cuando las temperaturas del Pacífico aumentan, como ocurre durante El Niño, se producen alteraciones en la atmósfera que pueden propagarse hacia regiones distantes del planeta.
Estas conexiones explican por qué un fenómeno originado en una zona específica del Pacífico puede modificar las condiciones de lluvia y temperatura en países ubicados a miles de kilómetros.
Con un posible pico entre diciembre de 2026 y enero de 2027, las próximas semanas serán determinantes para establecer la intensidad y duración del episodio. Mientras tanto, organismos científicos y autoridades mantienen el monitoreo de las condiciones del océano y de sus posibles efectos sobre las poblaciones y los ecosistemas.

