vivió una movilización social sin precedentes. Durante el 15 y 16 de noviembre, este municipio —ubicado en el centro del departamento— fue escenario de la jornada humanitaria más grande registrada en su historia reciente, un despliegue que logró atender a miles de habitantes de zonas urbanas y rurales con servicios médicos, ayudas técnicas y acompañamiento integral.

La misión, acompañada por Nación Colombia, reunió a organizaciones sociales, profesionales de la salud y entidades públicas, en un esfuerzo logístico comparable al de una operación de emergencia. En total, 1.075 habitantes fueron beneficiados con 2.386 atenciones médicas en áreas como psicología, oftalmología, medicina general y programas de bienestar.

Además, la brigada entregó más de 9.500 ayudas, entre ellas 171 gafas formuladas, 21 prótesis dentales y 11 sillas de ruedas, elementos esenciales para personas con limitaciones económicas o con acceso restringido a servicios especializados. El costo total estimado de la jornada, incluyendo transporte y logística, superó los $400 millones.

Impacto directo en veredas históricamente desatendidas

La administración municipal resaltó que por primera vez familias de veredas apartadas accedieron a valoraciones clínicas completas, lo que permitió identificar diagnósticos críticos y abrir rutas de seguimiento que antes no existían. También hubo atención psicosocial para población vulnerable, un componente que en zonas rurales del país suele ser inexistente.

La actividad evidenció la brecha histórica en servicios básicos de salud y la dependencia de estas comunidades de brigadas esporádicas para acceder a especialistas.

Un esfuerzo articulado, pero que revela la persistente desigualdad regional

Aunque la jornada representa un hito, también expone la fragilidad del sistema de salud rural y la falta de capacidad estatal para garantizar atención permanente. Las familias beneficiadas dependen de iniciativas puntuales como esta para recibir ayudas esenciales, lo que subraya la necesidad de políticas sostenidas y no solo eventos excepcionales.

Participaron entidades civiles y militares

La jornada contó con el apoyo de profesionales de salud, fundaciones y entidades del orden local y nacional. Entre los actores involucrados estuvieron integrantes de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, organizaciones sociales, USO–Ecopetrol, la Liga Contra el Cáncer, instituciones educativas, entidades de apoyo comunitario y voluntarios independientes.

Pese al reconocimiento por la articulación alcanzada, persiste el cuestionamiento sobre por qué, en pleno 2025, municipios como Sutamarchán siguen dependiendo de operativos extraordinarios para recibir lo que debería ser un servicio básico continuo.

La administración anunció que buscará mantener este tipo de jornadas a lo largo del próximo año, aunque no detalló si habrá fuentes de financiación estables o un plan para fortalecer la infraestructura de salud local.