El candidato presidencial Mauricio Lizcano anunció que el científico Pedro de la Torre será su fórmula vicepresidencial, en una apuesta que busca posicionar la ciencia, la tecnología y el mérito como ejes del desarrollo del país.

Durante la presentación, Lizcano destacó la trayectoria académica y la historia de vida de De la Torre, a quien calificó como un ejemplo de superación.

De Piojó a la ciencia internacional

De la Torre nació en una familia humilde en Piojó. Es hijo de un conductor de bus y una madre artesana, y creció en un entorno rural donde incluso trabajó como ayudante en el vehículo de su padre.

Es químico de la Universidad del Atlántico, con especialización en Finanzas. Además, cuenta con un doctorado en Ciencias Aplicadas y dos postdoctorados en Bioquímica y Biofísica, enfocados en el diseño de fármacos.

Su formación incluye estudios en la Universidad Estatal de Ohio y en la Universidad de Harvard, así como en el Hospital de Ojos y Oídos de Massachusetts.

Su trabajo científico se ha centrado en el desarrollo de terapias génicas para restaurar la audición y la visión, además de investigaciones relacionadas con enfermedades como el Alzheimer y el cáncer.

Una apuesta por el mérito y el conocimiento

Para Lizcano, esta decisión envía un mensaje sobre la importancia del conocimiento como herramienta de transformación social.

“Este no es un proyecto político para repartir puestos. Es un proyecto de país, construido con personas que quieren trabajar de verdad por Colombia”, afirmó el candidato.

Asimismo, señaló que la fórmula busca representar una nueva forma de hacer política, en la que el talento y las historias de superación tengan un papel central.

“Pedro de la Torre es el reflejo de lo que somos como país: gente que lucha, que trabaja y que, con esfuerzo, puede llegar a escenarios internacionales. Queremos que ese conocimiento esté al servicio de Colombia”, agregó.

Ciencia y política como eje de campaña

Con esta designación, la campaña de Mauricio Lizcano busca conectar con los ciudadanos a partir de una narrativa centrada en el mérito, la educación y la innovación, destacando el papel de la ciencia como motor de desarrollo.

La fórmula presidencial se presenta como una apuesta por integrar el conocimiento técnico y la experiencia académica en la toma de decisiones públicas, en un contexto donde la innovación y la tecnología cobran cada vez mayor relevancia en la agenda nacional.