Las autoridades cubanas confirmaron este jueves el arribo de los dos primeros buques de la Marina mexicana cargados con ayuda humanitaria, en un esfuerzo por mitigar la aguda crisis de desabastecimiento que asfixia a la isla. El embajador de Cuba en México, Eugenio Martínez, detalló que el cargamento incluye aproximadamente 800 toneladas de alimentos y productos de primera necesidad. Este apoyo llega en un momento crítico, donde las nuevas restricciones impuestas por la administración de Donald Trump han bloqueado el flujo de suministros básicos y combustible hacia el territorio caribeño.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, reafirmó su postura de solidaridad y propuso que su país actúe como intermediario diplomático entre Cuba y Estados Unidos para frenar lo que califica como una «grave crisis humanitaria». Sheinbaum ha cuestionado severamente las sanciones de Washington, que no solo afectan a la isla, sino que amenazan con aranceles a naciones aliadas que suministren petróleo a Cuba. La mandataria insiste en que el diálogo es la única vía para evitar un colapso total de la población civil cubana.
A este esfuerzo regional se ha sumado el Gobierno de Chile, que anunció el envío de un paquete de asistencia a través del programa «Chile contra el hambre y la pobreza». El canciller chileno, Alberto van Klaveren, enfatizó que la decisión responde estrictamente a un interés humanitario, desmarcándola de las afinidades políticas del régimen. Van Klaveren describió la situación en la isla como un «drama» caracterizado por el hambre y los cortes permanentes de energía, factores que han deteriorado profundamente la calidad de vida de los ciudadanos en los últimos meses.
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El panorama energético en Cuba se ha visto gravemente perjudicado tras el cambio de rol de Venezuela, que dejó de ser su principal soporte tras el giro en las relaciones entre Washington y Caracas tras la captura de Nicolás Maduro.



