Las nuevas especies marinas en la Antártida pasaron a estudio después de que una expedición científica recolectara una “notable variedad de organismos marinos” en el Océano Antártico, cerca del glaciar Denman. El equipo encabezado por Jan Strugnell, de la Universidad James Cook, considera probable que entre las muestras haya especies aún no documentadas por la biología.
Una recolección biológica que podría ampliar el catálogo de la región
La campaña realizó una travesía de seis días a bordo del rompehielos RSV Nuyina. De acuerdo con un reporte difundido por la Corporación Australiana de Radiodifusión (ABC) en septiembre, el trabajo formó parte de un recorrido planificado para culminar a mediados de año.
Strugnell destacó que el muestreo superó lo esperado por su diversidad. “Hemos recolectado una notable variedad de organismos marinos y es probable que hayamos hallado algunas especies inéditas”, afirmó el investigador.
Según el reporte, entre los hallazgos hubo dos organismos ya identificados y otro que todavía no cuenta con una designación científica oficial. Para el grupo científico, la recolección abre nuevas preguntas de investigación sobre la vida marina en una de las zonas menos exploradas del planeta.
El foco en el glaciar Denman y el calor que llega a la plataforma de hielo
El componente biológico se integró a un objetivo más amplio: examinar los efectos del aumento de la temperatura en el Océano Antártico y evaluar el estado del glaciar Denman, una zona que permanece bajo vigilancia por su retroceso.
En el periodo citado por los investigadores, el glaciar registró un retroceso de 5 kilómetros entre 1996 y 2018. Esa variación es uno de los datos que motivan el seguimiento de cómo interactúan el océano y el hielo en el área.
El equipo explicó que la proximidad al frente de hielo resulta clave para interpretar el proceso. En sus palabras, comprender cuánta energía térmica entra a la plataforma requiere medir “lo más cerca posible”, para captar mejor los mecanismos y propiedades del océano vinculados al hielo.
Un iceberg verde: la hipótesis del hierro detrás del color jade
La expedición también registró un fenómeno poco común: un iceberg de tonalidad jade. La observación se sumó como un dato geofísico inesperado dentro de una campaña centrada en el sistema océano-hielo y el muestreo de organismos.
La profesora Delphine Lannuzel, del Centro Australiano para la Excelencia en Ciencias Antárticas, planteó una explicación asociada a la composición del hielo. Según su interpretación, un mayor contenido de hierro podría influir en la forma en que el iceberg absorbe la luz y, con ello, en su coloración verde característica.
En conjunto, la variedad de organismos recolectados —incluidos ejemplares que podrían ser nuevas especies marinas en la Antártida— y las observaciones del entorno refuerzan el valor de estas campañas para entender qué cambios ocurren en el Océano Antártico y cómo se relacionan con el comportamiento del hielo cercano.








