Después de 26 años de incertidumbre, una familia de Caquetá pudo despedir y dar sepultura digna a Nora, una niña que fue reclutada por las extintas Farc-EP cuando tenía apenas 13 años y que murió meses después, durante un combate ocurrido en junio de 2000.
La familia había sido informada de su muerte y de que sus restos habían sido inhumados en el Cementerio de La Unión Peneya, en el municipio de La Montañita, Caquetá. Sin embargo, durante más de dos décadas desconoció la ubicación exacta del cuerpo y mantuvo la búsqueda para conocer su paradero.
La identificación y recuperación de Nora fueron posibles en el marco de las medidas cautelares adoptadas por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) sobre el Cementerio de La Unión Peneya, dentro del Caso 07, que investiga el reclutamiento y utilización de niñas y niños en el conflicto armado.
Recuperaron 47 cuerpos en el cementerio
Las medidas adoptadas por la JEP permitieron proteger sitios de interés forense en el cementerio y facilitar acciones de búsqueda e identificación desarrolladas de manera conjunta por la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD) y el Grupo de Apoyo Técnico Forense (GATEF) de la Unidad de Investigación y Acusación de la JEP.
En estas labores fueron recuperados 47 cuerpos de víctimas del conflicto armado, entre ellos los de niñas y niños que habrían sido reclutados por las antiguas Farc-EP.
Entre los cuerpos recuperados se encontraba el de Nora, cuya identidad fue establecida con apoyo del Instituto Nacional de Medicina Legal. En junio de 2026, sus restos fueron entregados dignamente a sus familiares, en un proceso articulado entre la UBPD, Medicina Legal y el despacho relator del Caso 07 de la JEP.
La ceremonia permitió a sus familiares cerrar un capítulo de más de dos décadas de búsqueda y despedirla en condiciones de dignidad y respeto.
Una familia marcada por la desaparición
Durante 26 años, la familia de Nora mantuvo la esperanza de encontrarla. La búsqueda fue encabezada inicialmente por su madre, quien falleció sin conocer el destino de su hija, y posteriormente por una de sus hermanas.
La historia familiar también está marcada por otras desapariciones. Otra hermana de Nora habría sido reclutada por las extintas Farc-EP cuando era menor de edad y se presume que murió, aunque sus restos todavía no han sido encontrados.
Además, un hermano que ingresó a esa organización armada cuando era adulto también permanece desaparecido.
Estas pérdidas convirtieron la búsqueda de Nora en una lucha familiar por conocer la verdad y recuperar los restos de sus seres queridos.
El recuerdo de una niña alegre
Durante la entrega digna, sus hermanos recordaron a Nora como una niña alegre, responsable y sonriente, a quien le gustaba estudiar, jugar, compartir con su familia y ayudar en las labores del campo.
“Recuerdo que con ella bajábamos guamas, arrancábamos yucas, y a veces nos picaban las avispas cuando jugábamos en los árboles”, relató una de sus hermanas durante la ceremonia.
Otra de sus familiares expresó: “Siempre estarás en nuestros corazones, que tengas un feliz viaje hacia la eternidad. Nos vemos más adelante”.
Para sus hermanos, la última imagen que permanece de Nora es la de una niña pequeña cuya ausencia cambió para siempre la historia de la familia.
Como parte del acto de dignificación, la JEP entregó a sus familiares una planta de bambú, como símbolo de fortaleza, resiliencia y perseverancia frente a los años de búsqueda.
El gesto también representó el reconocimiento a una familia que mantuvo viva la esperanza de encontrar a Nora y conocer la verdad sobre lo ocurrido con ella.
Más de 40 personas han sido recuperadas
El caso de Nora se suma a los resultados de las labores de búsqueda e identificación adelantadas en el marco del Caso 07.
Según la JEP, 40 personas desaparecidas han sido recuperadas, identificadas y entregadas dignamente a sus familias en diferentes departamentos del país, entre ellos Caquetá, Guaviare, La Guajira, Antioquia, Tolima, Meta, Caldas, Santander, Boyacá, Cundinamarca y Sucre.
De este grupo, 29 corresponden a víctimas de reclutamiento y utilización, y ocho de ellas murieron cuando todavía eran niñas o niños.
El Caso 07 investiga el reclutamiento y utilización de niñas y niños durante el conflicto armado. En marzo de 2026, la JEP informó que los seis integrantes del último Secretariado de las Farc-EP reconocieron su responsabilidad como máximos responsables por estos hechos.
Posteriormente, mediante el Auto 07 del 25 de marzo de 2026, la Sala de Reconocimiento de Verdad llamó a reconocer responsabilidad a otros 20 antiguos integrantes de esa organización por su liderazgo regional y participación determinante en estos crímenes.
La recuperación de los restos de Nora representa para su familia el final de una espera de 26 años y, al mismo tiempo, un paso en el proceso de verdad y memoria de las víctimas del conflicto armado.
Por razones de seguridad y protección de la identidad de la familia, el nombre de la víctima fue cambiado.

