A medida que se acercan las elecciones presidenciales, el escenario político colombiano entra en una etapa de mayor intensidad. La polarización entre sectores ideológicos se mantiene como uno de los rasgos predominantes de la campaña, mientras los partidos avanzan en consultas internas para definir sus candidaturas oficiales.
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Las colectividades políticas negocian posibles alianzas con el objetivo de fortalecer bloques competitivos de cara a la primera vuelta. Sin embargo, las diferencias estratégicas y programáticas han dificultado la consolidación de acuerdos amplios, especialmente en los sectores de oposición.
En el debate público predominan temas como la seguridad en regiones con presencia de grupos armados, el desempeño económico y el rumbo de las reformas estructurales impulsadas en los últimos años. Estos asuntos se han convertido en el eje central de los discursos de campaña y en puntos de confrontación política.
En paralelo, se han registrado tensiones verbales entre dirigentes políticos y autoridades electorales en torno a la logística y las garantías del proceso. Las instituciones han reiterado que el sistema cuenta con mecanismos de control y auditoría para asegurar transparencia durante la jornada electoral.
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Con un panorama abierto y sin una candidatura claramente dominante en intención de voto, la contienda presidencial de 2026 avanza en un clima de alta expectativa. El resultado dependerá en gran medida de la capacidad de las campañas para movilizar votantes indecisos y consolidar apoyos en las próximas semanas.


