Lo que hace unos años eran suelos degradados y «prácticamente desérticos» en la zona media de El Carmen de Bolívar, hoy es un mosaico verde que promete futuro. En el corregimiento de El Bledo, un ambicioso proyecto agroforestal liderado por la autoridad ambiental Cardique está logrando lo que parecía imposible: recuperar el ecosistema mientras se garantiza el sustento de las familias rurales.

La iniciativa, que arrancó en 2025, ha comenzado a mostrar sus primeros frutos. Donde antes la tierra sufría el rigor del desgaste, hoy crecen cultivos de plátano, aguacate y especies maderables nativas, transformando no solo el paisaje visual, sino la economía de decenas de hogares.

Cosechando esperanza en el campo

Para los habitantes de la zona, este proyecto es mucho más que una siembra técnica; es una oportunidad de seguridad alimentaria. Dilson José Hernández Teherán, presidente de la fundación Campesinos Horizontes de Esperanza, señala con orgullo que la transformación ya es una realidad tangible.

“Hoy ya estamos viendo los frutos. Estamos cosechando plátanos y el aguacate viene en camino, lo que representa progreso para nuestra economía”, aseguró Hernández.

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El modelo permite que cada familia trabaje en aproximadamente una hectárea, combinando árboles que restauran el bosque tropical con productos agrícolas de consumo rápido como maíz, yuca y ahuyama.

Más de 100 hectáreas en recuperación

El impacto ambiental es masivo. El proyecto abarca más de 100 hectáreas en proceso de restauración, beneficiando principalmente a familias campesinas que han sido víctimas del conflicto armado. Rafael Lora Vásquez, uno de los beneficiarios, destaca que el éxito radica en aprovechar cada espacio: “Estamos produciendo plátano y también sembrando bosques».

Por su parte, María Alejandra Díaz, directora técnica de Gestión Ambiental de Cardique, explicó que este modelo de «restauración con producción» permite sanar la tierra sin obligar al campesino a detener su actividad económica. Hasta el momento, las visitas técnicas han confirmado resultados positivos en las primeras 25 hectáreas evaluadas.

Un equilibrio necesario para el futuro

El director de Cardique, Angelo Bacci, subrayó que la clave del desarrollo rural está en el equilibrio. Según el directivo, la protección del medio ambiente no debe reñir con el bienestar social.

“Cuando sembramos árboles, pero también garantizamos comida en la mesa de las familias, estamos construyendo futuro para el territorio”, concluyó Bacci. Con este proyecto, El Carmen de Bolívar se posiciona como un ejemplo de cómo la sostenibilidad puede ser el mejor motor de paz y resiliencia para el campo colombiano.