Los planes del rey emérito Juan Carlos I han dado un giro inesperado. El monarca, quien tenía previsto viajar a España la próxima semana para participar en las tradicionales regatas de Sanxenxo, ha decidido posponer su visita. El motivo principal no es técnico ni de salud, sino un gesto de solidaridad con los Emiratos Árabes Unidos ante la reciente escalada de tensión y los ataques procedentes de Irán.
Desde su residencia en Abu Dabi, donde se instaló en 2020, Don Juan Carlos ha seguido de cerca la ofensiva derivada del conflicto entre EE.UU., Israel e Irán. Aunque el espacio aéreo de los Emiratos comenzó a abrirse parcialmente este sábado, el emérito ha preferido permanecer en el país árabe como muestra de apoyo en estos momentos críticos.
Almuerzo con Froilán y señales de cambio
La noticia de su permanencia en el exterior coincidió con una imagen publicada por su biógrafa, Laurence Debray. En la fotografía se ve al monarca disfrutando de un almuerzo en un hotel de Abu Dabi junto a su nieto, Froilán. Curiosamente, la imagen fue compartida con el tema «Change the world» de Eric Clapton, un detalle que muchos han interpretado como un mensaje sobre el actual estado del mundo.
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El sueño de Sanxenxo queda en pausa
La tripulación del Bribón y sus amigos del Real Club Náutico de Pontevedra deberán esperar. Don Juan Carlos era el invitado de honor para la primera regata de la clase 6M de este año, un evento que suele marcar sus regresos temporales a suelo español para reencontrarse con su pasión por la vela.
¿Un regreso definitivo en el horizonte?
A pesar de esta cancelación, el debate sobre su retorno permanente a España está más vivo que nunca. La reciente desclasificación de documentos sobre el 23-F ha reforzado su imagen, al ratificar las órdenes que dio para mantener el orden constitucional en 1981.
Mientras figuras políticas como Alberto Núñez Feijóo defienden su regreso, desde Zarzuela mantienen que es una decisión personal del emérito, subrayando que, de volver, deberá regularizar su residencia fiscal para proteger la institucionalidad de la Corona.

