El Gobierno nacional anunció la suspensión del proceso de diálogo sociojurídico con estructuras criminales de alto impacto en Medellín y el Valle de Aburrá, luego de la polémica generada por una fiesta al interior de la cárcel de Itagüí, en la que participó el cantante Nelson Velásquez.

La decisión fue confirmada por el ministro de Justicia, Jorge Iván Cuervo, tras conocerse los hechos que generaron cuestionamientos sobre el control al interior del centro penitenciario.

Investigación y sanciones

Tras el episodio, el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario abrió una investigación interna y suspendió a siete funcionarios que estarían presuntamente involucrados en el ingreso del artista.

Además, se ordenó la suspensión temporal del director del establecimiento carcelario mientras avanzan las indagaciones.

En un comunicado, la entidad señaló que la actividad “no fue autorizada” por las autoridades nacionales y confirmó que se realizó una intervención en los pabellones de máxima seguridad para verificar las condiciones de orden interno.

Impacto en la “Paz Urbana”

La delegación del Gobierno en el proceso de Paz Urbana rechazó lo ocurrido y aseguró que este tipo de hechos no hacen parte de las garantías establecidas en ese espacio de diálogo.

En ese sentido, se anunció la suspensión de la interlocución con los voceros de estas estructuras hasta que se esclarezcan las responsabilidades.

Contexto en Medellín

La suspensión de los diálogos ocurre en medio de la estrategia de negociación con grupos criminales en Medellín y el Valle de Aburrá, un proceso que ha buscado reducir la violencia urbana mediante acuerdos sociojurídicos.

Sin embargo, este episodio reabre el debate sobre los controles en centros penitenciarios y las condiciones bajo las cuales se desarrollan estos acercamientos con organizaciones ilegales.