El interventor de Nueva EPS, Jorge Iván Ospina, descartó que la entidad esté en proceso de liquidación y anunció la implementación de un plan de choque orientado a estabilizar su operación y enfrentar los problemas financieros y de atención que afectan a millones de usuarios.

La EPS más grande del país, con cerca de 11 millones de afiliados, cuenta con un presupuesto proyectado de 25 billones de pesos para 2026, en medio de crecientes presiones por deudas, fallas en el flujo de recursos y dificultades en la prestación de servicios.

Ospina, designado por el Gobierno del presidente Gustavo Petro, aseguró que la crisis del sistema de salud es estructural y no responde únicamente a la coyuntura actual. Según explicó, en administraciones anteriores han sido liquidadas cerca de 100 EPS, lo que evidencia problemas históricos en el modelo.

El interventor señaló que una de las principales dificultades radica en un esquema que, en la práctica, incentiva el aumento de la enfermedad por encima de la prevención, lo que impacta directamente los costos del sistema. “Hay una lógica en la que parecería más rentable tener enfermos, porque eso genera más facturación”, afirmó.

La situación se agrava con problemas como la falta de medicamentos, que ha obligado a usuarios a asumir costos de su propio bolsillo, afectando su economía familiar y evidenciando fallas en la cadena de suministro.

El plan de choque anunciado busca destrabar cuellos de botella en la atención, especialmente en la entrega de medicamentos, el acceso a especialistas y la oportunidad en los tratamientos. En paralelo, la intervención contempla mejorar el flujo de recursos hacia hospitales y municipios mediante esquemas de pago capitado, con el objetivo de garantizar la sostenibilidad de los prestadores y evitar interrupciones en el servicio.

El caso de Nueva EPS se convierte en un punto clave dentro del debate nacional sobre la sostenibilidad del sistema de salud, en un contexto donde el Gobierno plantea reformas estructurales y cambios en el modelo de aseguramiento. Analistas advierten que, más allá de los planes de choque, el reto de fondo sigue siendo equilibrar la atención a los pacientes con la viabilidad financiera del sistema, en un escenario de alta demanda y recursos limitados.