Una conversación casual sobre automóviles terminó convirtiéndose en una experiencia inolvidable para Jheison Fabián Parra, un trabajador de aseo de 34 años que el pasado viernes 7 de agosto pasó de admirar los carros clásicos desde la calle a participar en uno de los eventos más tradicionales de la Feria de las Flores.
Jheison se encontraba trabajando en un centro comercial del suroriente de Medellín cuando conoció a Carlos Andrés Arroyave, propietario, junto con su hermano, de un Chevrolet Impala Super Sport de 1966.
La pasión de Jheison por los automóviles llamó la atención de Carlos, quien decidió invitarlo a acompañarlo en el tradicional Desfile de Autos Clásicos y Antiguos.
Un sueño que comenzó con una conversación
Jheison pidió permiso para ausentarse de su trabajo y pudo hacer parte del desfile que recorrió diferentes vías de Medellín.
Hasta ese momento, había visto el evento en dos ocasiones como espectador. Esta vez tuvo la oportunidad de vivirlo desde uno de los vehículos participantes.
“Muy emocionado y estupefacto de ver tantos vehículos clásicos”, expresó Jheison durante los momentos previos al inicio del recorrido.
Nacido en Medellín y residente en Manrique, el joven desarrolló desde niño su afición por los carros. Primero fueron los juguetes y los videojuegos; posteriormente comenzó a interesarse por sus componentes, funcionamiento y novedades del mundo automotor.
El Chevrolet Impala de 1966
El vehículo que permitió a Jheison cumplir este sueño es un Chevrolet Impala de 1966, adquirido por Carlos y su hermano Gabriel hace aproximadamente 15 años en Bogotá.
El automóvil fue comprado por cerca de 22 millones de pesos y posteriormente permaneció dos años en proceso de restauración.
“Inicialmente, el carro era amarillo y fue de una familia bogotana; luego un profesor lo pintó negro y nosotros lo pusimos verde turquesa por ser un color más acorde con su época”, explicó Carlos.
El Impala se ha convertido en uno de los vehículos con los que la familia participa habitualmente en el desfile. Carlos asistió con él a las últimas cinco ediciones.
De espectador a protagonista
Para Jheison, la experiencia tuvo un significado especial. El hombre, que trabaja como operario de aseo, pudo compartir durante la jornada con aficionados y coleccionistas de vehículos antiguos.
Junto a Carlos también participaron su novia, Girlesa Arboleda, el hijo de Carlos, Juan José, y su amigo Samuel Giraldo.
El grupo decidió utilizar prendas inspiradas en la estética de los años 60 para acompañar la presentación del Impala.
Una tradición de la Feria de las Flores
La edición número 29 del Desfile de Autos Clásicos y Antiguos reunió a 396 vehículos, entre automóviles y algunas motocicletas.
Este año, la temática fue “Mujeres al volante”, como reconocimiento al liderazgo y aporte de las mujeres en diferentes ámbitos de la sociedad.
El recorrido comenzó en la Universidad Pontificia Bolivariana y pasó por sectores como la avenida Bolivariana, la calle 30, Guayabal, la avenida Regional, San Juan, el Ferrocarril y Las Vegas, hasta llegar a la Universidad EAFIT.
Una familia que llegó desde Ecuador
Entre las historias que dejó la jornada también estuvo la de Juan David Buriticá, un joven de 18 años que llegó desde Santo Domingo de los Colorados, Ecuador, junto con su padre y su hermano.
La familia recorrió cerca de 1.300 kilómetros en una Ford F-100 de 1956 para participar por primera vez en el desfile.
El viaje comenzó el 23 de julio y llegaron a Medellín el 6 de agosto. Su regreso a Ecuador está previsto para el 10 de agosto.
Más que carros clásicos
El Desfile de Autos Clásicos y Antiguos volvió a reunir a familias, coleccionistas, aficionados y visitantes alrededor de una de las tradiciones más representativas de la Feria de las Flores.
Pero detrás de los cientos de vehículos también quedaron historias como la de Jheison, quien gracias a una conversación inesperada cumplió el sueño de dejar de mirar el desfile desde la calle y convertirse en uno de sus protagonistas.


