Ana María Balvín, pareja sentimental de Misael Cadavid y madre de dos de sus hijas, habló con Nación Paisa sobre los comportamientos del testigo. Según su testimonio, Cadavid sufría de trastornos psiquiátricos, consumía drogas que se automedicaba, manipulaba a todos de forma constante, organizaba “planes” para lograr lo que quería con mentiras, y además, la maltrataba frente a sus hijas.

La expareja  entrego fotografías, videos y otros elementos que ya están en poder de la Fiscalía. También afirma que teme por su seguridad y la de sus hijas.

Durante años decidió guardar silencio. Dice que lo hizo por miedo, por sus hijas y porque, pese a los episodios que asegura haber vivido, terminaba creyendo que podía ayudar a su pareja a cambiar. Ahora, Ana María Balvín decidió contar públicamente su historia.

En entrevista, la mujer relató detalles de los 12 años de una relación sentimental con Misael Cadavid, exjefe de Bomberos de Itagüí, en donde se evidencian episodios de violencia psicológica, emocional, económica y física. También de trastornos psiquiátricos, a tal punto de intentarse quitar la vida, automedicarse y mentir constantemente.

Su testimonio adquiere especial relevancia por el momento judicial que atraviesa Cadavid. El exfuncionario permaneció privado de la libertad y recuperó su libertad en marzo de 2026 luego de que un juzgado de Medellín avalara un principio de oportunidad solicitado por la Fiscalía.

Cadavid pasó a colaborar con la justicia y a desempeñar el papel de testigo dentro del proceso relacionado con el caso del Área Metropolitana. Sin embargo, mientras su figura aparece en el expediente judicial como la de un colaborador de la Fiscalía, surge ahora una denuncia que plantea interrogantes sobre el testigo.

PROBLEMAS PSIQUIATRICOS Y AUTOMEDICARSE

Uno de los aspectos más delicados de su testimonio está relacionado con la salud mental de Cadavid. Ana María afirma que desde los primeros años él le manifestó que tenía problemas de depresión y que recibió atención psicológica y psiquiátrica y medicamentos.

Según su relato, en diferentes momentos habría iniciado y suspendido tratamientos.

La mujer considera que, en determinadas situaciones, él habría utilizado sus supuestos problemas de salud mental como una forma de manipulación dentro de la relación. Cuenta que cuando ella se alejaba o se molestaba con él, Cadavid le habría dicho que se encontraba mal, que necesitaba verla o que no encontraba sentido a su vida.

Ana María también utiliza expresiones como narcisista”, “mitómano” y “doble personalidad” para describir lo que, desde su experiencia, considera patrones de comportamiento.

Ana maría explica que el testigo se automedica, aprovechando de su profesión de medico, el constantemente toma pastillas para ello

Además, expresó: “yo me atrevo a decir que él es una persona mitómana y arregla todas las situaciones como para su favor (…) La relación se tornó supremamente difícil de controlar cuando empecé a notar que él tenía problemas de depresión y psiquiátricos, por los cuales en estos momentos él es medicado y muchas veces lo ayudé y lo orienté a que fuera a ayuda psicológica y psiquiátrica y él tomaba y retomaba y dejaba el tratamiento cuando lo consideraba, por él mismo, en su condición de médico, y eso hacía pues que las personalidades de él se tornaran un poquito agresivas conmigo en ciertas circunstancias”.

EL ENGAÑO PARA SALIR LIBRE

La situación personal de la pareja se desarrolló paralelamente al proceso judicial que llevó a Cadavid a prisión. De acuerdo con el relato de Ana María, él permaneció privado de la libertad desde octubre de 2025 hasta marzo de 2026 por un proceso relacionado con Bomberos y el Área Metropolitana.

Durante ese periodo, afirma, ella incluso lo visitó en prisión junto con sus hijas. Ana María sostiene que durante el tiempo que estuvo privado de la libertad observó comportamientos relacionados con lo que ella considera sus problemas de salud mental y manipulación.

El testigo estrella intento en diversas ocasiones trasladarse a centros de salud y salir de la cárcel, alegando a través de sus abogados problemas de salud mental. Eso lo realizó en más de una ocasión, pero no le fue concedido. Lo curioso se da cuando Cadavid empieza a negociar con la Fiscalía y casualmente le fue aprobado el traslado, al parecer, a un centro de salud mental.

Según contó, Cadavid habría sido trasladado temporalmente desde la cárcel a un centro de reposo y habría recibido medicamentos. Para ella, esos episodios reforzaron su percepción de que él sabía utilizar determinadas circunstancias personales para obtener beneficios.

“Yo me di cuenta que él iba a utilizar esto como una estrategia para salir de la cárcel”, afirmó.

Cadavid recuperó su libertad el 25 de marzo de 2026, según confirmaron fuentes oficiales. Su salida de la cárcel El Pedregal se produjo por orden judicial, luego de que un juzgado de Medellín avalara, el 24 de marzo, un principio de oportunidad. El mecanismo fue concedido bajo la modalidad de suspensión de la acción penal, con el compromiso de colaborar con la justicia.

El acuerdo le permitió recuperar la libertad y asumir un papel como colaborador y testigo de la Fiscalía dentro del proceso. Este contexto hace que la denuncia de Ana María tenga una dimensión adicional.

La mujer no está cuestionando únicamente comportamientos que, según afirma, ocurrieron dentro de su relación sentimental. También plantea interrogantes sobre la persona que actualmente tiene un papel dentro de un proceso judicial de alto interés público.

En los chats que Cadavid tiene con Ana María, explica directamente que quería planear una estrategia para salir de la Cárcel. En estos chats dice textualmente: “Generar pesar es, para obtener una ganancia secundaria, aquí sería la libertad y esa no aparece. Es un plan bien concertado, entre varios”.

¿Qué quiso decir Cadavid con ese mensaje? Serán las autoridades que investiguen si hubo una estrategia, respaldada por terceros, para engañar a la justicia utilizando mentiras e información engañosa para obtener beneficios y sacar de prisión al exjefe de bomberos.

EPISODIOS DE VIOLENCIA INTRAFAMILIAR

Ana María sostiene que la persona que conoció su entorno familiar es muy diferente al hombre que, según ella, conocen sus amigos, colegas y personas que han trabajado con él. “Soy oscuridad en la casa y claridad en la calle”

Ana María conoció a Cadavid en San Luis, Antioquia, municipio del que ella es oriunda. Según contó, en 2013 ambos coincidieron laboralmente cuando él llegó a desempeñarse como gerente del hospital municipal y ella trabajaba en la Alcaldía, en el área de gestión del riesgo.

Primero fueron amigos y posteriormente iniciaron una relación sentimental. La pareja comenzó a convivir y, posteriormente, tuvieron dos hijas que actualmente tienen 10 años.

Según Ana María, los primeros años de la relación fueron cambiando progresivamente. Afirma que comenzó a identificar comportamientos de control, celos, infidelidades y diferentes formas de manipulación.

Pero hay una frase que, según su relato, Cadavid le repetía y que para ella terminó describiendo la diferencia entre su comportamiento público y privado. “No desates el monstruo que tengo dentro de mí”.

En otra conversación, según Ana María, él mismo habría descrito esa diferencia de una manera todavía más directa: Soy oscuridad en la casa y claridad en la calle”.

Para Balvín, esa supuesta diferencia de comportamiento es una de las razones por las que durante años las personas de su entorno no conocieron lo que, según ella, ocurría dentro de la relación.

“Él tiene la capacidad de tener esa doble personalidad”, aseguró durante la entrevista.

La mujer sostiene que mientras en espacios laborales y sociales Cadavid podía mostrarse, según ella, atento y dispuesto a ayudar a otras personas, en la intimidad la situación era completamente distinta.

Una relación que, según ella, pasó de los problemas de pareja al maltrato

Ana María asegura que después de aproximadamente tres o cuatro años comenzaron los episodios que identifica como maltrato psicológico. Según su testimonio, Cadavid comenzó a utilizar expresiones ofensivas contra ella y a ejercer comportamientos de control.

Afirma que llegó a decirle palabras como “bruta”, “mentecata” y “payasa”, además de cuestionarla y hacerla sentir culpable cuando no accedía a lo que él quería.

“Me decía que si yo quería papá para mis hijas tenía que estar con él como él quisiera”, relató.

La mujer también habló de los problemas de celos que, según ella, fueron aumentando con el paso del tiempo. Afirma que en diferentes momentos era acusada de tener otras relaciones sentimentales y que Cadavid habría creado escenarios o sospechas sobre personas que, según ella, no existían.

Para Balvín, el mecanismo terminó convirtiéndose en un ciclo: ocurría una agresión o una situación conflictiva, posteriormente llegaban disculpas y promesas de cambio y finalmente ella regresaba a la relación.

“Yo siempre decidía y volvía con él”, reconoció.

El episodio de 2018: “Me cogió del cuello y me contra la pared”

Entre los episodios que Ana María asegura recordar con mayor claridad está uno ocurrido a comienzos de 2018.

Según su relato, ella se encontraba en San Luis con sus hijas cuando comenzó a sospechar que Cadavid podía estar en otro lugar.

Decidió viajar hasta Guarne, donde, según afirma, lo encontró con otra mujer. Cuenta que inicialmente no le querían abrir la puerta. En medio de la situación, hizo un daño en el vehículo para activar la alarma. Según su testimonio, cuando Cadavid salió, se produjo una confrontación que terminó en una agresión física.

“Él me cogió del cuello y me contra la pared a insultarme”, relató.

Ana María asegura que terminó con marcas en el cuello y los brazos. Lo más difícil, según ella, fue que sus hijas se encontraban presentes.

“Las niñas estaban ahí, lloraron: ‘Papi, suelte a mi mamá’”, contó.

Un conductor que la acompañaba habría intervenido para evitar que la situación continuara. Ana María asegura que posteriormente tomó a sus hijas y regresó a San Luis.

Agosto de 2023: una nueva agresión que, según ella, terminó con presencia de la Policía

Otro de los episodios que relata ocurrió en agosto de 2023. Según contó, ella se encontraba en San Luis y sus hijas se comunicaron con Cadavid mediante una videollamada para despedirse. Durante la llamada, Ana María asegura que escuchó la voz de una mujer y que Cadavid terminó la comunicación.

Ante la situación, decidió viajar hasta Medellín. Llegó al apartamento que, según su relato, compartían en El Poblado y entró utilizando la clave de acceso que tenía.

Allí, según su versión, encontró a otra mujer. Ana María asegura que se produjo una pelea y que tanto la mujer como Cadavid la agredieron. La situación terminó con la presencia de la Policía, luego de que vecinos llamaran a las autoridades.

“Ese día quedé súper aporreada por todos lados”, afirmó.

La mujer asegura conservar fotografías y videos de diferentes episodios de violencia que, según ella, demostrarían las lesiones que sufrió.

También relata una agresión durante un viaje a Miami

El testimonio de Ana María incluye otro episodio que, según ella, ocurrió durante un viaje a Estados Unidos. Cuenta que mientras se encontraba con Cadavid en un hotel en Miami descubrió información en el teléfono de él que generó una confrontación.

Según su relato, él la habría amenazado con incendiar la habitación si ella no subía con él. Posteriormente, Ana María asegura que se produjo una agresión física en el baño del hotel.

“Él me coge en el baño y me estruja contra la puerta del baño”, relató.

La mujer asegura que llamó a la Policía estadounidense y que los agentes llegaron al hotel. Según su versión, Cadavid tuvo que trasladarse a otro establecimiento.

El 31 de diciembre de 2023: “Ese día fue ya el acabose”

Otro episodio que Ana María considera determinante ocurrió el 31 de diciembre de 2023, durante una reunión familiar. Según su relato, la situación terminó nuevamente en una agresión física.

La mujer afirma que conserva fotografías de las lesiones. Pero aquella noche, dice, ocurrió algo diferente: su hija mayor intervino para defenderla. Ana María tiene una hija de 15 años que no es hija de Cadavid, pero asegura que él la crió desde que tenía aproximadamente tres años.

La adolescente, según su relato, habría presenciado diferentes episodios de violencia y en esa ocasión intervino para defender a su madre. “Ese día sí me defendí, ese día mi hija mayor me defendió”, contó.

Para Ana María, uno de los aspectos más dolorosos de la historia es que sus hijas terminaron siendo testigos de situaciones que, asegura, nunca debieron presenciar.

“Mis hijas también han vivido esta violencia”

Ana María asegura que la violencia no habría ocurrido únicamente cuando las niñas estaban ausentes. Por el contrario, afirma que sus hijas presenciaron episodios de agresión física y verbal. La hija mayor, de 15 años, habría terminado involucrándose en algunas confrontaciones y, según Balvín, también ha tenido enfrentamientos verbales con Cadavid.

Las dos niñas de 10 años, hijas de ambos, también habrían resultado afectadas emocionalmente. Ana María asegura que actualmente reciben atención psicológica y que ha observado cambios en su comportamiento.

También realiza un señalamiento particularmente delicado: afirma que Cadavid las graba y les formula preguntas que, en su opinión, no debería realizarles a niñas de esa edad. Estas afirmaciones corresponden al testimonio entregado por la madre y deberán ser evaluadas por las autoridades competentes.

La denuncia de violencia económica

En su relato, Ana María también habla de otra forma de violencia: la económica. Según afirma, cuando se producían conflictos y ella se alejaba de Cadavid, él habría dejado de enviar dinero destinado al sostenimiento familiar.

“Él siempre me maltrataba con dinero”, aseguró. La mujer sostiene que esas decisiones terminaban afectando directamente a sus hijas porque algunos gastos de ellas quedaban sin cubrir. Para Ana María, esta habría sido otra forma de mantener el control sobre la relación.

“Si yo me consigo otra persona, él me las quita”

Durante la entrevista, Ana María también aseguró que Cadavid le habría advertido en diferentes oportunidades que podría quitarle la custodia de sus hijas si ella iniciaba una nueva relación. “Si yo de pronto me consigo otra persona, él me las quita”, afirmó que le habría dicho.

Balvín asegura que, pese a esas advertencias, considera que sus hijas conocen la situación familiar que han vivido y que su prioridad actualmente es garantizar su bienestar.

DENUNCIA A CADAVID POR VIOLENCIA INTRAFAMILIAR

Ana María afirma que decidió terminar definitivamente la relación en febrero de 2026. Posteriormente, inició un proceso relacionado con la liquidación de la unión marital.

Según su testimonio, la decisión no habría sido bien recibida por Cadavid y desde entonces se habrían presentado nuevas situaciones que, según ella, considera intimidantes. Balvín asegura que en los últimos meses habría recibido amenazas y que incluso personas cercanas y testigos dentro de su proceso habrían sido objeto de intimidaciones.

La mujer afirma que esta semana presentó una denuncia ante la Fiscalía General de la Nación, en la que pretende aportar fotografías, videos y otros elementos relacionados con los hechos que relata.

También asegura que cuenta con una medida de protección en el municipio de Marinilla y que acudirá a la denominada Línea Púrpura para solicitar acompañamiento.

“Me han llegado amenazas a la unidad donde vivo”

Uno de los motivos que la llevaron a hablar públicamente, explica, es el temor por su seguridad. Ana María asegura que han llegado amenazas a la unidad residencial donde vive y que estas situaciones las atribuye a Cadavid.

“La verdad me han llegado unas amenazas a la unidad donde yo vivo, a la portería y se las asumo a él”, afirmó.

Es importante precisar que esta acusación corresponde a la versión entregada por Ana María y que corresponde a las autoridades investigar el origen y responsables de dichas amenazas.