Un tigrillo que fue hallado inconsciente por un ciudadano en una vía del Valle de Aburrá murió durante su proceso de recuperación, luego de ingresar con graves lesiones al Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Fauna Silvestre (CAVR) del Área Metropolitana.
El felino fue reportado por un habitante de la zona, quien alertó a las autoridades ambientales tras encontrar al animal tendido sobre la carretera. Una vez fue trasladado al CAVR, un equipo interdisciplinario inició de inmediato su valoración médica.
Los profesionales determinaron que el ejemplar presentaba múltiples lesiones compatibles con un presunto atropellamiento, entre ellas hemorragias oculares, fracturas en la mandíbula y heridas ocasionadas por un trauma de alta energía.
Debido a la gravedad de su estado, el tigrillo fue remitido de urgencia al Centro de Veterinaria y Zootecnia de la Universidad CES, donde fue sometido a una cirugía especializada que permitió estabilizar varias de sus lesiones.
Tras la intervención quirúrgica, el animal regresó al CAVR para continuar su recuperación bajo seguimiento permanente de médicos veterinarios, zootecnistas y biólogos. Sin embargo, durante los exámenes complementarios, los especialistas detectaron que también padecía leucemia felina, una enfermedad viral que compromete el sistema inmunológico y que es frecuente en gatos domésticos.
Según el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, la presencia de esta enfermedad en un felino silvestre genera preocupación por el riesgo de transmisión entre animales domésticos y fauna silvestre en ecosistemas compartidos.
Pese a los tratamientos y a los esfuerzos del equipo médico, el estado de salud del tigrillo continuó deteriorándose debido a la complejidad de su cuadro clínico y finalmente murió.
Las autoridades ambientales señalaron que este caso evidencia dos de las principales amenazas que enfrenta la fauna silvestre en el Valle de Aburrá: los atropellamientos en corredores ecológicos y la tenencia irresponsable de animales domésticos.
Explicaron que muchas especies deben cruzar carreteras y zonas urbanizadas para desplazarse entre fragmentos de bosque, lo que incrementa el riesgo de colisiones con vehículos. A esto se suma el impacto de gatos domésticos que permanecen libres, los cuales pueden transmitir enfermedades, depredar fauna nativa y alterar el equilibrio de los ecosistemas.
Los tigrillos cumplen un papel fundamental como controladores naturales de poblaciones de roedores, aves y otros pequeños vertebrados, además de ser considerados indicadores de la salud de los ecosistemas y de la conectividad entre áreas naturales.
Desde 2010, el Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Fauna Silvestre del Área Metropolitana del Valle de Aburrá ha recibido 34 tigrillos para su atención.
«Desde el Área Metropolitana hacemos un llamado a la ciudadanía para conducir con precaución, especialmente en zonas cercanas a corredores ecológicos y áreas con presencia de fauna silvestre. También invitamos a promover la tenencia responsable de animales de compañía. Reducir la velocidad en las vías y cuidar adecuadamente a nuestras mascotas son acciones que pueden marcar una diferencia significativa para proteger la biodiversidad del territorio», señaló Andrés Gómez Higuita, supervisor del CAVR.


