Totó La Momposina volvió al centro de la conversación cultural tras el mensaje de despedida que publicó el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes el 19 de mayo de 2026, en el que destacó su papel como embajadora de la música tradicional del Caribe colombiano. La artista, nacida como Sonia Bazanta Vides, construyó su repertorio desde una herencia familiar marcada por el baile y los ritmos populares.
El mensaje del Ministerio y los ritmos que llevó por el mundo
En su pronunciamiento, el Ministerio describió a la cantante y bailarina como “la eterna maestra” y subrayó la proyección internacional que alcanzó defendiendo sonidos del Caribe. En esa despedida resaltó la presencia de cumbias, porros, mapalés y bullerengues en su trayectoria artística.
Totó La Momposina nació el 15 de agosto de 1948 en Talaigua (Bolívar), un territorio que antes pertenecía a Mompox. Con el tiempo, su nombre artístico se consolidó como una marca cultural ligada a los “bailes cantaos” y a un repertorio que conectó escena y tradición popular.
Los desplazamientos en tiempos de La Violencia y una casa en el Restrepo
Más allá del escenario, su historia incluye desplazamientos familiares en un periodo que en Colombia se conoce como La Violencia. En relatos de su propia vida, Totó contó que su familia salió primero hacia Barrancabermeja y luego a Villavicencio, en busca de oportunidades de trabajo.
La artista también narró que los Bazanta Vides fueron perseguidos por su filiación al Partido Liberal, una experiencia que describió como marcada por el miedo y la incertidumbre desde la niñez. Cuando la situación se volvió insostenible, la familia se mudó a Bogotá.
En la capital, el hogar empezó a estabilizarse: su padre trabajó como zapatero y lograron comprar una casa en el barrio Restrepo. En paralelo, su madre buscó mantener el vínculo con el Caribe: viajó a Talaigua para llevar instrumentos y enseñar a sus hijos a tocar, cantar y bailar ya instalados en Bogotá.
Tradición musical, encuentros y el salto a “Acuarelas costeñas”
La base de su obra, según reconstrucciones biográficas, fue una tradición musical presente por ambos lados de la familia. Se menciona a su abuelo Virgilio Bazanta, clarinetista y director de una banda en Magangué; a su padre, Daniel, como percusionista; y a su madre, Livia, como bailarina y cantora.
En esos años, la casa de los Bazanta Vides se convirtió en punto de encuentro de amantes de la música. La antropóloga Gloria Triana recordó visitas de estudiantes de la Costa Atlántica, intelectuales y bohemios, además de músicos reconocidos como Lucho Bermúdez y Pacho Galán, entre otros nombres que circulaban por ese ambiente.
Ya en la adolescencia, Totó integró un grupo familiar que ganó reconocimiento local. Su salto a una mayor popularidad llegó con el programa de televisión “Acuarelas costeñas”, transmitido en vivo los sábados, donde interpretaron y bailaron cumbias, bullerengues y mapalés. Esa vitrina ayudó a consolidarla como referente de la música tradicional del Caribe colombiano, el legado que hoy vuelve a destacarse tras el mensaje oficial de despedida.














