Aunque en los mapas la cuenca del río Magdalena aparece completamente dentro del territorio colombiano, nueva evidencia científica revela que cerca de una tercera parte de la lluvia que lo alimenta proviene de ecosistemas ubicados fuera de su delimitación geográfica, principalmente de la Amazonia y la Orinoquia.

El hallazgo, divulgado en 2026 en la revista especializada Water Resources Management, advierte que aproximadamente una de cada tres gotas que cae sobre esta cuenca —la más importante del país— tiene su origen en la evaporación de agua en bosques amazónicos y sabanas de la Orinoquia, incluso en territorios de países como Brasil y Venezuela.

La investigación fue liderada por José Andrés Posada Marín, en el marco de su doctorado en Ingeniería Ambiental en la Universidad de Antioquia, con el acompañamiento de académicos nacionales e internacionales, y utilizó herramientas de modelación atmosférica para rastrear el recorrido del vapor de agua desde su origen hasta su precipitación.

Este enfoque permitió identificar una dimensión poco visible del sistema hídrico: la llamada “cuenca atmosférica”, que conecta territorios distantes a través del ciclo del agua y redefine la forma en que se entiende la gestión de los recursos hídricos en el país.

“En Colombia estamos acostumbrados a pensar que el río Magdalena es completamente nuestro, pero estos resultados nos obligan a replantear esa idea”, explicó el investigador Juan Fernando Salazar Villegas, al destacar que el comportamiento del río depende de dinámicas climáticas que trascienden las fronteras nacionales.

La cuenca del Magdalena, que abarca cerca de 272.000 kilómetros cuadrados —alrededor del 24 % del territorio nacional— y donde habita más del 80 % de la población colombiana, interactúa con más de 500 ríos y miles de quebradas, lo que la convierte en el eje hídrico más relevante del país.