El Gobierno nacional volvió a defender los alcances de la reforma laboral aprobada en 2025, una de las principales apuestas legislativas impulsadas desde el Ministerio del Interior bajo la dirección de Armando Benedetti. Según el Ejecutivo, los cambios introducidos han fortalecido las condiciones laborales y ampliado los derechos de los trabajadores en el país.
Entre las principales modificaciones, se encuentra la priorización del contrato a término indefinido como forma principal de vinculación laboral. La normativa establece que, tras cuatro años de relación laboral, los contratos deberán formalizarse bajo esta modalidad, lo que busca garantizar mayor estabilidad para los empleados.
La reforma también introdujo ajustes en los recargos salariales. Las horas nocturnas comenzaron a contabilizarse desde las 7:00 p. m., con un recargo del 35 %, mientras que el trabajo en domingos y festivos tendrá incrementos progresivos: 80 % desde 2025, 90 % en 2026 y 100 % a partir de 2027.
Otro de los puntos incluidos en la legislación es la regulación de plataformas digitales de reparto, que ahora deberán asumir el pago de seguridad social y riesgos laborales de sus trabajadores. Además, se reforzaron las garantías para sectores históricamente precarizados, como las trabajadoras domésticas y las mujeres rurales.
La ley también incorporó medidas para aprendices del SENA, quienes ahora tendrán contratos laborales formales con una remuneración del 75 % del salario mínimo en su primer año y del 100 % en el segundo. Las empresas obligadas a vincular aprendices deberán cumplir con esta cuota o pagar una compensación económica.
Asimismo, se establecieron disposiciones para la formalización de madres comunitarias dentro del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y se incluyeron medidas para trabajadores en modalidad de teletrabajo, como el subsidio de conectividad en reemplazo del subsidio de transporte.
Aunque el Gobierno sostiene que estas medidas fortalecen el poder adquisitivo de los trabajadores y contribuyen a dinamizar la economía, diversos sectores han advertido posibles efectos en la generación de empleo formal y en los costos para las empresas, especialmente en pequeñas y medianas unidades productivas.
Analistas coinciden en que el verdadero impacto de la reforma dependerá de su implementación y de la capacidad del mercado laboral para absorber los cambios sin afectar los niveles de empleo.

