El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, sancionó a mediados de julio la medida provisional que posibilita la privatización de Eletrobras, la mayor empresa eléctrica de Latinoamérica. ¿Qué consecuencias tiene la capitalización de la estatal brasileña para el país y qué impactos causa en la central hidroeléctrica binacional de Itaipú?

En conversación con Sputnik Brasil, José Antonio Feijó de Melo, ex jefe de gabinete de la Presidencia de la Compañía Hidroeléctrica de San Francisco (CHESF) —una subsidiaria de Eletrobras—, consideró que la privatización de Eletrobras es un gran equívoco. Para el especialista, Brasil, un país que tiene una gran capacidad hidroeléctrica, está cediendo el control de su sector eléctrico.

«Al establecer que todo será privado, el país deja de tener capacidad de injerencia directa en el asunto. Esto tendrá repercusiones. El poder público estará en manos de la iniciativa privada», sentencia Feijó de Melo.

«En Estados Unidos, las grandes hidroeléctricas ni siquiera son parte de la maquinaria pública, es el Ejército el que las controla. Y Brasil está renunciando a eso», lamenta.

La energía eléctrica en Brasil

Para Feijó de Melo, los problemas que enfrenta el sector eléctrico brasileño comenzaron durante la Administración de Fernando Henrique Cardoso, quien estuvo al mando del país entre 1995 y 2002. El entonces presidente, influenciado por el modelo adoptado por la ex primera ministra británica Margaret Thatcher, cambió la filosofía del sector de servicios públicos esenciales en Brasil. Antes era estrictamente controlado por el Gobierno y pasó a estar sujeto a las reglas de mercado y competencia, abierto a la iniciativa privada.

«Salió mal. Los aranceles empezaron a subir mucho y no aparecieron las inversiones privadas. Con el crecimiento del consumo se produjo un racionamiento», explica.

Durante el Gobierno de Lula (de 2003 a 2010) se introdujeron nuevas reglas, pero no se cambió la filosofía del mercado, por lo que los problemas se agravaron hasta el punto que, en 2012, alcanzaron un pico insostenible. Esto derivó en la decisión del Gobierno de rebajar artificialmente las tarifas a través de decretos, lo que trajo gran perjuicio a los distribuidores, especialmente a aquellos relacionados al sistema Eletrobras.

Feijó de Melo considera que, con la privatización, no se debe esperar una gran inversión privada en la electricidad de Brasil, ya que el objetivo de la iniciativa privada no coincide con las necesidades del sector.

«Yo afirmo que el sector privado, particularmente en Brasil, no invierte, sino retira capital. Se ha comprobado que, en el sector eléctrico brasileño, el Estado es el que más financia, especialmente a través del BNDES [Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social]. El sector privado va a invertir, pero va a invertir el dinero que va a prestar el BNDES, un banco público», dice.

El especialista agrega que Eletrobras siempre ha tenido ganancias y que la empresa estatal ha reinvertido en el sector eléctrico, algo que el sector privado no hace.

«¿Qué hace el sector privado con las ganancias? La saca en forma de dividendos. No es casualidad que sea uno de los grandes negocios de Brasil hoy, todos quieren invertir en el sector eléctrico. No hay más inversión en la industria. La industria brasileña está menguando, (…) es un gran negocio», concluye.

¿Cómo la privatización afecta a Itaipú?

La central hidroeléctrica de Itaipú es una represa binacional, de propiedad de Brasil y Paraguay, ubicada sobre el río Paraná en la frontera de los dos países sudamericanos. Hasta 2011, ocupaba el puesto de la hidroeléctrica más grande del mundo. Sigue siendo, a día de hoy, la central hidroeléctrica con la más alta producción de energía eléctrica en todo el planeta.

Si bien la Eletrobras es propietaria de mitad de Itaipú Binacional, la hidroeléctrica no se incluirá en el acuerdo de privatización de la empresa eléctrica.

«Se trata de compromisos que Brasil hizo con Paraguay. Porque Itaipú no es solo brasileña, es una empresa binacional en la que el 50% pertenece a Brasil y el 50% a Paraguay. Esto está regulado por un contrato firmado en 1973», explica el experto.

Tampoco se incluirán las plantas nucleares en el acuerdo de capitalización, agrega Feijó de Melo. El especialista detalla que se llevará a cabo un desmembramiento de Eletrobras y, paralelamente a la privatización, se creará otra empresa estatal para acomodar a Itaipú y a Eletronuclear.

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