Misael Cadavid, exjefe de Bomberos de Itagüí y uno de los testigos de la Fiscalía dentro del proceso relacionado con Bomberos y el Área Metropolitana, enfrenta graves señalamientos de quien fue su pareja durante 12 años y es madre de dos de sus hijas. Ana María Balvín asegura que Cadavid ha tenido problemas psiquiátricos, se automedica, suspende sus tratamientos por decisión propia, miente y manipula situaciones para obtener beneficios y, además, la habría sometido durante años a episodios de violencia psicológica, económica y física, algunos de ellos frente a sus hijas.
Según Balvín, Cadavid recibió atención psicológica y psiquiátrica y medicamentos por problemas de depresión, pero iniciaba, suspendía y retomaba los tratamientos según su propio criterio. La mujer, quien lo describe como una persona “mitómana”, asegura que aprovechaba su condición de médico para automedicarse y que sus problemas se agravaban en situaciones de estrés. También sostiene que utilizaba su estado emocional para manipularla cuando ella intentaba alejarse. “Yo me atrevo a decir que él es una persona mitómana y arregla todas las situaciones como para su favor”, afirmó.
Estos señalamientos adquieren relevancia por el papel que Cadavid desempeña actualmente ante la justicia. Estuvo privado de la libertad desde finales de 2025 y recuperó su libertad en marzo de 2026, después de que un juzgado de Medellín avalara un principio de oportunidad solicitado por la Fiscalía, bajo el compromiso de colaborar con la justicia. Balvín asegura que, mientras permanecía detenido, Cadavid habría intentado utilizar sus problemas de salud mental para lograr su traslado y eventualmente salir de prisión. Además, aportó chats en los que Cadavid habla de un supuesto plan y escribe: “Generar pesar es, para obtener una ganancia secundaria, aquí sería la libertad […] Es un plan bien concertado, entre varios”. Será responsabilidad de las autoridades determinar el contexto y alcance de estas conversaciones.
La mujer también describe una diferencia radical entre el Cadavid que, según ella, conocían sus amigos y compañeros de trabajo y aquel con el que convivió. Balvín asegura que durante la relación hubo control, celos, infidelidades, insultos y agresiones, y recuerda dos expresiones que atribuye a Cadavid: “No desates el monstruo que tengo dentro de mí” y “soy oscuridad en la casa y claridad en la calle”. Su relato incluye presuntas agresiones físicas en 2018, 2023, durante un viaje a Miami y el 31 de diciembre de 2023. En algunos de estos episodios, afirma, sus hijas estuvieron presentes e incluso una de ellas llegó a intervenir para defenderla.
Balvín terminó definitivamente la relación en febrero de 2026 y asegura que posteriormente comenzaron nuevas situaciones de intimidación y amenazas. Esta semana, según su testimonio, presentó una denuncia ante la Fiscalía General de la Nación y pretende entregar fotografías, videos, conversaciones y otros elementos relacionados con sus acusaciones. También afirma contar con una medida de protección en Marinilla. Sus declaraciones abren interrogantes sobre la conducta y credibilidad de un hombre que actualmente cumple un papel como colaborador y testigo de la Fiscalía en un proceso judicial de alto interés público. Los señalamientos corresponden a la versión de Ana María Balvín y deberán ser investigados y contrastados por las autoridades competentes.

