La nueva directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), María Carolina Restrepo Cañavera, expresó su indignación tras encontrar en la sede administrativa del ICBF, murales con mensajes de contenido político que, según manifestó, podrían estar involucrando a niños y adolescentes en discursos de carácter ideológico.
“¿Cómo usan a los niños? Esto es absolutamente abusivo”, expresó Restrepo Cañavera al referirse a los murales. Su cuestionamiento estuvo dirigido a lo que considera una posible utilización de los menores para transmitir mensajes políticos dentro del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.
La directora llamó especialmente la atención sobre referencias a conceptos como la “resistencia” y cuestionó que los niños estén expuestos a este tipo de mensajes sin necesariamente comprender su significado.
“Un niño, ¿qué va a saber del mensaje que va a salir, dizque ‘resistencia chiquita’? ¿Qué es eso?”, manifestó durante el recorrido.
Restrepo Cañavera sostuvo que los niños deberían tener como prioridad su formación, el juego y su desarrollo integral, y no convertirse en instrumentos para promover posiciones políticas o ideológicas.
Debate por mensajes políticos en espacios educativos
El pronunciamiento de la directora del ICBF abrió nuevamente la discusión sobre los límites de la expresión política dentro de las diferentes instalaciones del ICBF y la obligación de proteger a niños y adolescentes frente a cualquier forma de instrumentalización.
La funcionaria cuestionó particularmente la eventual utilización de menores para respaldar discursos asociados con determinados sectores políticos. No obstante, el video difundido no identifica a los responsables de los murales ni permite establecer quién los realizó, en qué contexto fueron elaborados o si los estudiantes participaron directamente en su creación.
Restrepo Cañavera también afirmó que algunos jóvenes habían quedado afectados por situaciones ocurridas anteriormente, aunque el fragmento conocido no entrega información suficiente para determinar las circunstancias concretas a las que hizo referencia.
“Un niño, lo único que tiene es que jugar”, afirmó la directora.
La controversia plantea un debate que trasciende las posiciones políticas: cualquier eventual utilización de niños y adolescentes para promover mensajes partidistas o ideológicos dentro de espacios del ICBF debe ser analizada bajo criterios de protección integral de los menores.
En ese sentido, la discusión también pone sobre la mesa la necesidad de garantizar que las instalaciones del ICBF sean espacios de formación y participación, sin que los niños sean utilizados como vehículo para intereses políticos de ningún sector.


