Una paloma fue interceptada por funcionarios del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) cuando se encontraba en las inmediaciones de la cárcel de Palogordo, en Girón, Santander. El ave llevaba adherida a su cuerpo una pequeña carga con cables para dispositivos electrónicos, elementos cuyo ingreso está restringido dentro de los establecimientos penitenciarios.

El procedimiento quedó registrado en video y permitió evidenciar una modalidad poco habitual para intentar introducir objetos a un centro carcelario. De acuerdo con la información suministrada por funcionarios del Inpec, el hallazgo se produjo el domingo 4 de octubre de 2026, aproximadamente a la 1:35 de la tarde.

Los guardianes detectaron al animal en uno de los sectores del establecimiento y procedieron a revisar la estructura que llevaba sujeta al cuerpo. En el interior del paquete encontraron dos cables utilizados para cargadores de dispositivos electrónicos.

Los elementos fueron retirados y entregados a funcionarios de Policía Judicial para realizar el procedimiento correspondiente de fijación, embalaje y cadena de custodia.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida de Nación Paisa (@nacion.paisa)

El ave llevaba un sistema artesanal para transportar la carga

Según se observa en el material divulgado por los funcionarios, la paloma tenía amarres en sus alas y una bolsa pequeña fijada sobre el lomo. La carga estaba protegida con plástico y había sido adaptada para permanecer sujeta al cuerpo del animal durante el desplazamiento.

Uno de los guardianes explicó durante la grabación que el peso de los elementos dificultaba el vuelo de la paloma. La escena quedó registrada como evidencia del procedimiento realizado por el personal de custodia.

La información disponible señala que el animal habría estado destinado a llegar a uno de los patios del establecimiento penitenciario. Sin embargo, no se ha establecido públicamente quién habría preparado la carga, quién la recibiría dentro de la cárcel o las circunstancias exactas en las que el ave fue utilizada para transportar los elementos.

Por esta razón, cualquier atribución sobre los responsables de la operación deberá establecerse a partir de las investigaciones correspondientes.

El caso llamó la atención por tratarse de una modalidad diferente a los mecanismos tradicionales utilizados para intentar ingresar elementos prohibidos a las cárceles.

Una dificultad adicional para la seguridad penitenciaria

El hallazgo también vuelve a poner sobre la mesa los retos que enfrenta el sistema penitenciario para controlar los espacios aéreos y perimetrales de los establecimientos.

Los mecanismos habituales de seguridad están diseñados principalmente para controlar el ingreso de personas, vehículos, paquetes y otros elementos a través de los accesos terrestres. Sin embargo, la utilización de animales o dispositivos aéreos plantea dificultades adicionales para los equipos encargados de la vigilancia.

Funcionarios consultados en el material de origen señalaron que las modalidades utilizadas para ingresar objetos a los centros penitenciarios han cambiado con el tiempo.

Entre los mecanismos mencionados aparecen los denominados “beisboleros”, que consisten en lanzar paquetes desde el exterior hacia sectores internos de las cárceles, así como el uso de drones y otros métodos para intentar superar los controles establecidos.

En otros casos también se han reportado intentos de utilizar animales para transportar objetos o sustancias hacia establecimientos penitenciarios. Sin embargo, cada caso debe ser investigado individualmente para establecer su origen, responsables y finalidad.

La situación expone además las dificultades tecnológicas y operativas que enfrentan los establecimientos penitenciarios para vigilar sus perímetros.

De acuerdo con funcionarios citados en el material, desde hace varios años se ha planteado la necesidad de fortalecer los sistemas de seguridad mediante herramientas como sistemas de detección de drones, cámaras térmicas, sensores de movimiento, vigilancia inteligente de los perímetros y mecanismos electrónicos de alerta.

También se ha señalado la importancia de modernizar los centros de monitoreo, fortalecer las capacidades de inteligencia penitenciaria, mejorar los equipos utilizados para detectar elementos prohibidos y reforzar la infraestructura de seguridad alrededor de los establecimientos.

A esto se suma la necesidad de contar con suficiente personal de custodia y vigilancia para atender las diferentes situaciones que pueden presentarse en los centros de reclusión.

Según las fuentes citadas en el material, las limitaciones en recursos y capacidades tecnológicas dificultan la respuesta frente a modalidades que evolucionan constantemente.

¿Qué encontraron en la paloma?

El procedimiento realizado en Palogordo permitió recuperar dos cables para cargadores de dispositivos electrónicos.

Los elementos fueron retirados del cuerpo del ave y quedaron bajo custodia de las autoridades para su respectivo procedimiento.

Aunque se trata de objetos de tamaño reducido, su ingreso a establecimientos penitenciarios está restringido debido a que pueden ser utilizados para diferentes actividades no autorizadas dentro de las cárceles.

La información disponible no establece que los cables estuvieran destinados a una actividad delictiva específica ni identifica a la persona que habría preparado el paquete.

Por ello, el hallazgo debe entenderse como la detección de un intento de ingreso irregular de elementos restringidos, mientras las autoridades determinan las circunstancias que rodearon el hecho.

El hallazgo ocurrió pocos días después del traslado de 17 personas privadas de la libertad consideradas de alto perfil hacia la cárcel de Palogordo.

Entre los internos trasladados figura Freyner Alfonso Ramírez García, conocido con el alias de ‘Carlos Pesebre’, quien ha sido señalado en información pública como integrante de una estructura criminal y como uno de los voceros de la Mesa de Paz Urbana de Medellín.

El traslado de internos de alto perfil incrementa los desafíos de seguridad para los establecimientos que los reciben, debido a la necesidad de reforzar los controles y evitar que desde el interior de las cárceles se mantengan actividades ilícitas o comunicaciones no autorizadas.

No obstante, no existe en la información disponible evidencia que permita relacionar directamente la paloma encontrada con alguno de los internos trasladados recientemente a Palogordo.

La coincidencia temporal de los hechos no permite establecer por sí misma una conexión entre ambos acontecimientos.

El episodio registrado en Girón también abrió nuevamente la discusión sobre las distintas formas utilizadas para intentar superar los controles penitenciarios.

Además de los lanzamientos de paquetes desde el exterior y el uso de drones, las autoridades han advertido sobre mecanismos que buscan aprovechar zonas de difícil vigilancia para introducir objetos restringidos.

La utilización de una paloma representa un desafío particular debido a que un animal puede desplazarse por sectores que no necesariamente están cubiertos por los mismos controles aplicados a los accesos convencionales.

En este caso, sin embargo, el personal de custodia detectó el ave antes de que pudiera completar el recorrido que presuntamente realizaba hacia el interior del establecimiento.

¿Qué pasará con la paloma?

La información disponible señala que el procedimiento permitió retirar la carga que llevaba el animal. No se reportaron daños contra la paloma durante el operativo.

El caso quedó documentado mediante un registro audiovisual elaborado por funcionarios del establecimiento, en el que se muestra el ave y los elementos encontrados.

Más allá de lo llamativo del episodio, el hecho evidencia una problemática que trasciende el caso particular: la búsqueda permanente de nuevas formas para introducir elementos restringidos en los centros penitenciarios.

Las autoridades deberán establecer ahora quién preparó el dispositivo, desde dónde fue enviado el animal, cuál era su destino y quién habría recibido los elementos dentro del establecimiento, en caso de que se determine que existió una operación coordinada.

Por el momento, lo confirmado es que funcionarios del Inpec interceptaron una paloma en las instalaciones de la cárcel de Palogordo, en Girón, Santander, y encontraron dos cables para dispositivos electrónicos sujetos a su cuerpo.

El episodio quedó registrado como un nuevo reto para los sistemas de seguridad penitenciaria y como una muestra de las modalidades que pueden aparecer para intentar evadir los controles establecidos en los centros de reclusión.