La tasa del Banco de la República subió 75 puntos básicos y quedó en 12%, tras una decisión tomada por mayoría en la Junta Directiva. El emisor explicó que el ajuste busca encaminar la inflación hacia una senda decreciente en un contexto de precios y expectativas aún por encima de la meta.

Votación dividida y decisión de política monetaria

La Junta Directiva aprobó el incremento con una votación dividida: cuatro directores respaldaron el aumento, dos votaron por una reducción de 50 puntos básicos y uno propuso mantener la tasa sin cambios.

El gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, señaló en rueda de prensa que la determinación se tomó tras revisar el comportamiento reciente de la inflación, la actividad económica, el mercado laboral y la incertidumbre internacional.

Inflación y expectativas por encima de la meta del 3%

El principal argumento en la discusión fue la evolución de los precios. La inflación total se ubicó en 5,8% en mayo y la inflación básica (sin alimentos ni regulados) llegó a 6,0%, niveles alejados de la meta del 3% del Banco de la República.

Villar afirmó que durante 2026 las expectativas de inflación han sido volátiles. Según explicó, hasta mayo las expectativas medidas por encuestas y las implícitas en el mercado de deuda pública aumentaron a todos los plazos, y en junio estas últimas se revirtieron parcialmente. Aun así, permanecen significativamente por encima del 3% en todos los horizontes.

Con ese diagnóstico, el Banco indicó que el aumento de la tasa apunta a orientar la política monetaria hacia el objetivo de estabilidad de precios y a que la inflación retome una trayectoria a la baja.

Actividad económica, empleo e incertidumbre externa en la discusión

En el balance de actividad, el DANE reportó —en su serie desestacionalizada— que el PIB creció 2,2% anual en el primer trimestre de 2026, por encima del 2,0% observado en el cuarto trimestre de 2025. El Banco también advirtió que la demanda interna ha mostrado un dinamismo superior al de la producción.

El mercado laboral fue otro de los elementos considerados. El desempleo se situó en 8,0% en mayo, en niveles que el emisor calificó como históricamente bajos, junto con aumentos importantes en los salarios.

A la vez, la Junta evaluó riesgos externos. Villar mencionó la elevada incertidumbre por el conflicto en Medio Oriente y su impacto sobre los precios internacionales de combustibles y fertilizantes, además de la reacción de los mercados financieros a las decisiones de política monetaria en economías avanzadas. El Banco sostuvo que sus próximas decisiones dependerán de la nueva información disponible sobre inflación, crecimiento y otras variables relevantes.