Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos se prepararían para mover la mayoría de los drones MQ-9 que operan actualmente en África al Comando Sur, con miras a reforzar operaciones contra el narcotráfico y el “terrorismo” en Sudamérica.

La cantidad de aeronaves que cambiarían de mando no ha sido precisada. Personas familiarizadas con la planificación indicaron que el traslado abarcaría “la mayoría” de los aparatos desplegados en África. Los MQ-9 Reaper se emplean en labores de inteligencia y ataques de precisión.

El movimiento se enmarca en la prioridad fijada por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, en la estrategia publicada en enero: la protección de Estados Unidos y del hemisferio occidental. Bajo ese enfoque, las operaciones militares estadounidenses en África han quedado por detrás de otros frentes en Europa, Medio Oriente y el Indo-Pacífico.

Estados Unidos había reforzado el año pasado su presencia militar en el Caribe con esos drones, cazas F-35 y al menos un avión de ataque terrestre AC-130. La campaña estaba dirigida a interceptar embarcaciones que Washington vinculaba con el tráfico de drogas.

El eventual envío coincide con un dictamen de la Oficina de Asesoría Jurídica del Departamento de Justicia que defendió una interpretación amplia de las facultades presidenciales para usar la fuerza contra determinados cárteles. El análisis contemplaba operaciones militares prolongadas contra grupos incluidos en una lista no pública.

El despliegue de drones MQ-9 en Sudamérica

Ecuador tendría un papel relevante en el nuevo esquema. El país inició este año operaciones militares conjuntas con Estados Unidos contra “organizaciones terroristas designadas”, de acuerdo con las autoridades de ambas naciones, y la planificación contempla posibles acciones en territorio ecuatoriano.

La cooperación de seguridad también incluye a Chile, Ecuador, Perú, Panamá y Colombia. A comienzos de septiembre, Bogotá solicitó apoyo estadounidense con drones MQ-9A Reaper, radares y otras herramientas para reforzar su estrategia contra el narcotráfico.

La discusión ocurre después de operaciones estadounidenses, propias o coordinadas con gobiernos latinoamericanos, contra embarcaciones en el Pacífico y el Caribe. Esa campaña ha dejado al menos 227 personas muertas, de acuerdo con reportes citados.

Estados Unidos sostiene que los ataques apuntaron a embarcaciones vinculadas al narcotráfico, aunque ha difundido información limitada para acreditar que todos los atacados pertenecían a organizaciones criminales. Familiares de algunos tripulantes afirmaron que eran pescadores.

En África permanecen activas organizaciones como Estado Islámico y al-Shabaab. Washington prevé conservar ataques y operaciones conjuntas contra esos grupos, pero funcionarios consultados advirtieron que retirar drones MQ-9 podría dificultar la continuidad de algunas acciones.