Las inspecciones del OIEA en Irán quedaron bajo nueva tensión diplomática después de que Teherán anunciara que, por ahora, no permitirá el ingreso del organismo a instalaciones dañadas durante el conflicto reciente. La Cancillería iraní, además, desautorizó el planteo de Donald Trump sobre controles “para siempre” como condición para sostener las conversaciones.

Teherán acota el acceso a los lugares golpeados y niega reuniones con el OIEA

El vocero del Ministerio de Exteriores, Esmail Baqai, dijo en una rueda de prensa que su gobierno no ha mantenido ninguna reunión con el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). En ese marco, afirmó que no prevén inspecciones en las instalaciones afectadas por lo que describió como una “agresión militar estadounidense y sionista”.

La restricción, tal como fue presentada por la vocería, no se planteó como la interrupción total de la verificación internacional, sino como un límite inmediato sobre los sitios golpeados. El punto es sensible porque el acceso a instalaciones específicas suele ser central en cualquier esquema de monitoreo nuclear y, por extensión, en el sostén político de una negociación.

Trump habló de inspecciones “para siempre” y Pezeshkian pidió ceñirse al texto acordado

El cruce subió de tono tras un mensaje de Donald Trump en Truth Social. Allí sostuvo que Irán “ha aceptado plena y completamente” someterse al “más alto nivel de inspecciones” por mucho tiempo en el futuro y remató: “¡para siempre!”, vinculando esa supuesta aceptación a la continuidad de las conversaciones.

Desde Teherán, el presidente Masud Pezeshkian rechazó ese tipo de condiciones en declaraciones públicas. Pidió a Estados Unidos “pleno compromiso con las obligaciones acordadas” y advirtió que “las declaraciones que se formulen fuera del texto acordado no ayudan al avance de las negociaciones”.

Memorando de 60 días, licencia petrolera y el trasfondo económico y marítimo

Según lo informado por las partes, la semana pasada firmaron un memorando de entendimiento para abrir una negociación con horizonte de 60 días, con mediación de Pakistán y Catar. Las conversaciones comenzaron en Suiza y, de acuerdo con lo comunicado, entran ahora en una fase técnica.

El viceministro iraní de Exteriores Kazem Gharibabadi indicó que esa etapa dejó cuatro grupos de trabajo: levantamiento de sanciones, programa nuclear, reconstrucción y desarrollo económico, y seguimiento e implementación. También dijo que futuras rondas se realizarán bajo supervisión de un comité de alto nivel, sin precisar fechas.

En el capítulo económico, Trump sostuvo que los activos desbloqueados se depositarán en una cuenta controlada por Washington para compras como alimentos y suministros médicos estadounidenses. En respuesta, el embajador iraní ante la ONU en Ginebra, Ali Bahreini, replicó que Irán será el “único país” que decidirá el uso de esos activos.

Además, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió una licencia por 60 días —hasta el 21 de agosto— que autoriza producción, venta, transporte e importación de crudo y derivados iraníes, aunque se mantienen las principales sanciones. Medios estatales iraníes informaron, por su parte, el desembolso de 12.000 millones de dólares en activos congelados.

En paralelo, Bahreini afirmó que el estrecho de Ormuz está “completamente abierto para embarcaciones comerciales” y que, al menos durante 60 días, no habrá cobros por usar la vía. La Organización Marítima Internacional señaló que activará un plan para que 11.000 marineros en barcos varados puedan salir del corredor tras obtener garantías de seguridad, mientras Reuters citó a una fuente militar iraní sobre autorizaciones diarias limitadas bajo coordinación de la Guardia Revolucionaria.