Paola Schietekat, una mexicana de 27 años, fue acusada de adulterio luego de denunciar un ataque sexual en su contra. Así pasó de ser víctima a victimaria, lo cual ha causó indignación en la comunidad latina y el mundo entero que rechaza la medida.

Todo sucedió cuando Schietekat, quien laboraba como economista conductual en el Supreme Committee for Delivery and Legacy, el ente que organiza el Mundial de Fútbol Catar 2022 desde donde desarrollaba políticas públicas, fue víctima de violencia sexual.

Luego de haber terminado su tiempo laboral, la mujer decidió -como era costumbre- llegar su apartamento y ahí fue abusada mientras dormía por un hombre de la comunidad latina de Doha, con el cual batalló hasta poder soltarse del agresor.

Su historia fue divulgada en la página de Julio Artillero, en la que ella misma, en un artículo que tituló como ‘Fuga de cerebros | Un mundo que parece odiar a las mujeres’, relató lo sucedido aquella noche del 6 de junio de 2021.

“En Doha, siendo de las ciudades más seguras del mundo, mucha gente deja su puerta sin seguro y recae en la seguridad del edificio”, explicó Paola.

La victima de este caso que ha suscitado toda la polémica en redes sociales y medios latinos ha acusado la gestión del consulado de México en Qatar, quien según Schietekat criticó la «poca o más bien nula preparación de la embajada mexicana» en su defensa, ya que desde un principio no se le dio un traductor de árabe.

Y es que, luego de haber escapado de aquel intento de violación, en que no se descarta le pudiera haber sucedido algo más, Paola decidió interponer la denuncia. Por lo que acudió al cónsul de su país para hacer tal procedimiento judicial, con lo que buscó así plenas garantías, lo que al final no sucedió.

“Ahí todo fue en árabe, y con mi árabe limitado logré explicar la situación. Al preguntarme si quería una orden de alejamiento, no hacer nada, o ir a las últimas instancias, me congelé por el shock, por el miedo y la falta de sueño, y volteé a ver al cónsul, quien me recomendó ir a las últimas instancias. Firmé la declaración en árabe y di los datos del agresor», explicó Schietekat.

Insólito

Luego de unas horas de haber interpuesto la denuncia, la policía fue en su búsqueda y la puso cara a cara con su agresor, quien terminó defendiéndose de la acusación, al asegurar que ellos sostenían una relación sentimental.

Lo que causó que su caso diera un revés, pues no se tuvieron en cuenta las pruebas clínicas y argumentos validos que presentó, tan solo pasó a ser ahora acusada y el su agresor el defendido, en un país en donde la mujer y su palabra tiene poco o nada de peso.

«En cierto punto me exigieron una prueba de virginidad. Por alguna razón yo había pasado a ser la acusada. Cuando preguntaba por qué exigían que les diera mi celular, me aseguraban que no había cargos en mi contra, que solo querían verificar que no hubiera una relación romántica entre nosotros, pues el agresor se defendió de la denuncia diciendo que yo era su novia», dijo la mujer.

«En Qatar, tener una relación extramarital se paga con hasta siete años de cárcel, y en algunos casos la sentencia incluye cien latigazos», relató.

Este drama apenas parece estar comenzando, aunque ya diferentes organizaciones se han pronunciado y se está ejerciendo una presión política y social de este caso.

Se tiene programada para el próximo 6 de marzo la audiencia del caso de Schietekat, a la que algunos dan por sentenciada, pese a que se espera la comunidad internacional sirva a que el caso dé un revés esta vez a su favor.